La expectativa está puesta especialmente en la capacidad de los bancos para transformar el anuncio en una mayor oferta de préstamos y en condiciones accesibles para los compradores. Para las inmobiliarias, las tasas de interés, los plazos de financiación y la relación entre la cuota y los ingresos de cada solicitante serán determinantes para definir el alcance de la medida.
El Gobierno estableció que los créditos podrán tener una tasa máxima de UVA más 7,5%, un plazo mínimo de 15 años y un monto máximo de 150.000 UVA, que actualmente equivale a unos US$200.000. El programa apunta a beneficiar a unas 18.000 familias.
En el mercado inmobiliario consideran que, incluso si el programa no alcanza a la totalidad de los beneficiarios previstos, una cantidad significativa de nuevos créditos podría generar un fuerte aumento de las operaciones. El objetivo es que el financiamiento vuelva a funcionar como un motor para la actividad después de un primer semestre que mostró un desempeño moderado.
Los datos de la Ciudad de Buenos Aires reflejan ese escenario. Entre enero y julio se concretaron 35.528 operaciones de compraventa, un 1,8% menos que en el mismo período de 2025. Las hipotecas tuvieron una evolución más negativa, con una caída del 36% durante los primeros siete meses de 2026.
Desde el sector inmobiliario sostienen que existe un amplio margen para recuperar terreno, debido al bajo nivel de participación que actualmente tiene el crédito hipotecario en la economía argentina. Según datos difundidos por el Gobierno, los préstamos hipotecarios representan cerca del 2% del PBI, frente al 27% en Chile y el 50% en Estados Unidos.
El crecimiento del crédito también podría extender sus efectos hacia otras áreas del mercado. Un aumento de las compras financiadas implicaría mayor movimiento para la construcción y para los distintos actores vinculados con las operaciones inmobiliarias.
Otro de los puntos que genera atención es el origen de los fondos que se utilizarán para impulsar el esquema, a través del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS). En el sector consideran que será importante que esos recursos sean administrados de manera adecuada y que las tasas ofrecidas resulten competitivas respecto de los valores actuales, que rondan el 9%.
Para las inmobiliarias, el desafío será que el anuncio se traduzca en una oferta concreta de préstamos y que las condiciones permitan que un mayor número de familias pueda acceder al financiamiento. Si eso ocurre, esperan que el crédito hipotecario vuelva a convertirse en uno de los principales motores de las operaciones inmobiliarias.









