Desde el sector económico explicaron que se produjo un cambio significativo en la estructura de precios relativos. En este contexto, el salario medido en pesos perdió poder de compra frente a los gastos cotidianos, mientras que expresado en dólares aumentó su capacidad de adquisición, lo que generó una mayor conveniencia para comprar determinados productos en el exterior.
Los precios relativos no muestran únicamente cuánto cuesta un producto en términos absolutos, sino cuál es su valor en comparación con otros bienes y servicios de la economía. Por ejemplo, una prenda puede costar más pesos que años atrás, pero resultar más accesible si otros precios aumentaron en una proporción mayor.
Según datos, la indumentaria se encuentra actualmente un 42% por debajo del promedio de precios de la economía, mientras que los electrodomésticos presentan una diferencia del 57% respecto del nivel general. Ambas categorías se ubican en sus valores relativos más bajos desde, al menos, 2012.
En relación con el salario registrado promedio, la compra de un electrodoméstico resulta un 54,3% más accesible que en noviembre de 2023, mientras que la indumentaria mejoró su accesibilidad en un 36,8% durante el mismo período.
El cambio en la estructura de precios estuvo vinculado, entre otros factores, a la apertura de importaciones. La mayor competencia externa permitió una reducción relativa en los valores de la ropa y los productos electrónicos, incluso para quienes realizan sus compras dentro del mercado local.
La baja de precios relativos no se limita a las compras realizadas en el exterior. La mayor disponibilidad de productos importados también generó una presión competitiva sobre los precios internos, reduciendo los valores de estos bienes en el país.
Uno de los factores que impulsó este proceso fue el crecimiento de las importaciones mediante servicios de courier. En junio de 2026, este canal alcanzó un récord histórico de USD 125 millones, con un incremento interanual del 73,8% respecto del mismo período. Durante el primer semestre del año, las compras realizadas por esta vía sumaron USD 643 millones, un 104,2% más que en igual período de 2025.
Las importaciones mensuales a través de servicios postales representan actualmente cerca del 40% de las ventas de indumentaria, artículos deportivos, productos electrónicos, muebles, decoración y juguetes en los centros comerciales relevados. Dos años atrás, esa proporción no alcanzaba el 10%.
Durante 2026, este canal representó el 1,8% del total importado y el 13,5% de las importaciones de bienes de consumo.
El crecimiento de esta modalidad responde a una mayor facilidad para realizar compras internacionales y a las ventajas de precio que encuentran los consumidores. Además, forma parte de una tendencia global vinculada al avance del comercio electrónico y a la reducción de restricciones comerciales.
Sin embargo, el menor costo de estos productos también genera preocupación dentro de la industria y el comercio local. La expansión de las compras por courier no solo compite con la producción nacional, sino también con las cadenas tradicionales de comercialización, al reducir la participación de intermediarios y puntos de venta.
El escenario plantea una tensión entre el beneficio para los consumidores, que acceden a productos más baratos, y el impacto sobre sectores como la industria textil y el comercio minorista. Los datos muestran que las compras realizadas mediante servicios postales ya representan una parte significativa de las ventas de estos rubros en centros comerciales del país.
A este cambio en los precios relativos se suma la evolución del tipo de cambio. Entre junio y julio, el promedio del dólar aumentó por encima de la inflación, generando una leve corrección del tipo de cambio real, aunque todavía de manera limitada.









