Los sindicatos que forman parte de la CGT han organizado una serie de acciones de protesta contra la gestión de Javier Milei junto con las dos CTA, la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) y diversas agrupaciones sociales. Aunque en un primer momento se consideró replicar el modelo utilizado en Francia contra la reforma jubilatoria de Emmanuel Macron, que involucró movilizaciones y paros sectoriales prolongados, finalmente se optó por una versión más moderada.
Un líder sindical comentó sobre este cambio: “No hay clima. En las empresas, la gente estaba pensando en el Mundial y, además, no hay muchas certezas de que acaten los paros, ya que afectarían su economía o pondrían en riesgo su empleo”.
Este análisis impulsó una estrategia más pragmática. La prioridad se ha centrado en las movilizaciones en la calle, organizando acciones de menor riesgo para los trabajadores y buscando la incorporación de otros sectores sociales, especialmente de la clase media, para sentar las bases de un futuro paro general contra la administración actual.
Conforme a lo acordado por las tres centrales obreras y las diferentes confederaciones sindicales, tras la marcha del miércoles se llevará a cabo, el 7 de agosto, otra movilización por el Día de San Cayetano. Posteriormente, se organizarán diversas actividades, aún con fechas por confirmar, como una concentración ante el Ministerio de Economía en oposición al endeudamiento familiar, la participación en la Semana Social de la Iglesia, un evento por el Día de la Industria el 2 de septiembre, un acompañamiento a la visita del Papa León XIV a Argentina en noviembre, y otra marcha durante la próxima reunión del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil.
Esta agenda de acciones, según lo establecido, será el camino hacia una gran protesta nacional, que podría concretarse en un paro general de 24 a 36 horas, incorporando otros sectores de la sociedad para dotar de mayor fuerza al reclamo.
Una de las estrategias más audaces será aprovechar la visita del Papa al país, buscando una señal que se interprete como apoyo a las reivindicaciones del movimiento sindical. Se intenta que el recorrido de León XIV por Buenos Aires se asemeje lo más posible al edificio de la CGT, donde se espera la llegada de dirigentes y trabajadores.
El plan de lucha no solo se basa en la movilización, sino que también contempla la realización de asambleas en lugares de trabajo y “acciones disruptivas” como la entrega de folletos explicativos en estaciones de tren y aeropuertos a lo largo del país.
Adicionalmente, se está organizando un paro nacional docente por parte de la Secretaría de Políticas Educativas de la CGT, liderada por Sergio Romero (UDA), que está previsto para agosto y contará con la participación de CTERA y otros sindicatos del sector.
La CGT también ha decidido establecer contacto con organizaciones empresariales en el interior con el objetivo de consensuar acciones conjuntas, planteando que tanto empresarios como trabajadores son “víctimas del modelo Milei”. Asimismo, se optó por que entre 15 y 20 dirigentes por gremio se involucren en conflictos específicos en empresas del AMBA y del interior, además de fortalecer el trabajo con las delegaciones regionales de la CGT.
Este nuevo plan de lucha comenzará, curiosamente, en la misma semana que se dieron a conocer las negociaciones secretas mantenidas con el Gobierno, que culminaron en un decreto que modifica la reglamentación de la Ley de Modernización Laboral, la cual había afectado a los sindicatos en puntos fundamentales para su financiación.
Por un lado, se utilizaba el salario básico convencional como base para calcular las contribuciones y otros aportes estipulados en los convenios colectivos de trabajo, lo que reducía el volumen económico de esos montos pactados. Por otro lado, el límite del 2% de los salarios para las contribuciones había sido interpretado de tal forma que también abarcaba a las aportaciones empresariales destinadas a mutuales y otros beneficios.
La rectificación por parte del Gobierno, gracias a la negociación de la CGT, salvó estos dos aspectos clave de la caja sindical con el decreto 612 publicado este lunes. No obstante, la CGT ha reafirmado su plan de lucha a partir de este miércoles, en medio de la incertidumbre sobre si se convocará al diálogo para evitar que las protestas se intensifiquen.
En este contexto, la posibilidad de un acuerdo parece lejana, especialmente con la campaña electoral iniciando de manera informal. Sin embargo, en su momento se consideró poco probable que la Casa Rosada modificara la reglamentación de la reforma laboral a favor del sindicalismo. Las próximas semanas serán decisivas para evaluar el estado del conflicto entre el Gobierno y la CGT.









