La fuerza oficialista, que tuvo una participación limitada en 2021, logró extenderse a buena parte del país en 2023 y busca consolidar una estructura nacional. Para las próximas elecciones, la intención es competir en las 24 jurisdicciones, aunque en algunos casos podría recurrir a acuerdos locales.
Dentro del espacio sostienen que los aliados ya conocen la decisión de presentar candidatos en las provincias, aunque todavía no está definido bajo qué modalidad se concretará esa participación. Una de las alternativas contempla acuerdos o coaliciones en determinados distritos, mientras que otra apunta a competir directamente con listas propias.
La definición estará vinculada, entre otros factores, al futuro de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). El oficialismo analiza la posibilidad de avanzar con su suspensión, en medio de las negociaciones legislativas con los gobernadores. La eliminación de esa instancia permitiría modificar el cronograma electoral de 2027 y reducir una de las etapas previas a las elecciones generales.
La discusión también forma parte de la relación entre el Gobierno y los mandatarios provinciales. La posibilidad de competir en sus distritos aparece como una herramienta dentro de las negociaciones en el Congreso, aunque existen dudas sobre el margen que tendrá el oficialismo para alcanzar acuerdos.
En sectores de la Casa Rosada consideran que una suspensión de las PASO puede resultar difícil de concretar y que una alternativa sería eliminar la obligatoriedad de participar. Ante ese escenario, algunos dirigentes plantean reservar capital político para las negociaciones vinculadas con el Presupuesto 2027.
Dentro de La Libertad Avanza tampoco existe una posición uniforme sobre la conveniencia de competir en todas las provincias. Un sector advierte que enfrentar electoralmente a los gobernadores aliados podría afectar acuerdos legislativos y dificultar futuras reelecciones. Desde esa perspectiva, el objetivo de ampliar la presencia territorial debería compatibilizarse con la construcción de alianzas de largo plazo.
La estrategia nacional está coordinada por Eduardo “Lule” Menem junto con la presidenta de La Libertad Avanza, Karina Milei. También participan del análisis el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli.
En el peronismo también observan con atención el escenario y consideran que los gobernadores priorizarán sus propios intereses electorales. En ese sector sostienen que, aun cuando hayan mantenido acuerdos con el Gobierno, eso no implica que vayan a resignar la competencia en sus provincias.
Otro sector del oficialismo considera que la decisión de competir contra gobernadores en las elecciones provinciales de 2025 generó dificultades posteriores en el Congreso y contribuyó a un escenario de mayor incertidumbre económica. Al mismo tiempo, se reconoce que aquella estrategia permitió un crecimiento significativo de la representación de La Libertad Avanza en ambas cámaras.
Los responsables de la estrategia electoral del oficialismo analizan con cautela la modalidad de competencia, aunque mantienen la intención de presentar candidatos en prácticamente todo el país. En Misiones, por ejemplo, la conducción provincial ya planteó públicamente el objetivo de disputar el gobierno provincial en 2027.
Sin embargo, las posibilidades de alcanzar acuerdos con los gobernadores serán diferentes según cada distrito. En aquellas provincias donde los mandatarios no enfrenten una elección de senadores o donde el peronismo tenga una presencia electoral fragmentada, los incentivos para asociarse con La Libertad Avanza pueden ser menores.
Dentro del oficialismo reconocen que una expansión territorial completa en 2027 es poco probable y que las posibilidades concretas de disputar gobernaciones se concentran en un número reducido de provincias. Por eso, algunos sectores consideran que el crecimiento territorial será un proceso gradual, con mayores posibilidades en las elecciones legislativas de 2029 y en la disputa por gobernaciones de 2031.









