Aunque el Ejecutivo evita responder públicamente, puertas adentro existen críticas hacia García Cuerva, principalmente por sus presuntos vínculos con el kirchnerismo. Al mismo tiempo, en el oficialismo diferencian su postura de la conducción de la Conferencia Episcopal Argentina, actualmente encabezada por Marcelo Colombo, con quien los Milei tendrían una relación diferente.
En sus homilías, García Cuerva cuestiona aspectos de las políticas oficiales sin mencionar directamente al Gobierno y concentra sus críticas en las formas y en el modelo económico y social impulsado por la administración de Javier Milei. En su última intervención, el arzobispo volvió a referirse a la situación del país y al escenario que encontrará el Papa durante su visita a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre.
Antes de la 52.ª Peregrinación Juvenil a Luján, García Cuerva habló sobre el contexto que recibirá León XIV y describió a la Argentina como “una Argentina herida, una Argentina dividida”. También señaló que el país atraviesa una situación de crisis y mantiene un elevado nivel de pobreza. En ese marco, planteó la necesidad de evitar que el Pontífice sea ubicado de un lado u otro de la grieta.
El arzobispo ya había reconocido diferencias entre la Iglesia y el Gobierno, aunque también había destacado la posibilidad de encontrar puntos de acuerdo. Además, señaló que los gobiernos nacional y locales, junto con la Iglesia, trabajan en la organización de la visita papal. Sin embargo, esos gestos de acercamiento no alcanzaron para despejar el malestar que generan sus cuestionamientos dentro del oficialismo.
Mientras tanto, desde Francia, Milei ofreció una lectura diferente sobre la situación social del país luego del aumento de la pobreza. Durante la Argentina Week Paris, al recibir el premio al “Economista más influyente” del Foro Económico de París, el Presidente sostuvo: “No estoy diciendo que la foto sea buena, la foto sigue siendo un espanto, la foto sigue siendo horrible, pero sin lugar a dudas es la mejor película de la historia argentina”.
En la Casa Rosada, la estrategia consiste en que las respuestas queden principalmente en manos de funcionarios de menor jerarquía, mientras los principales integrantes del Gobierno evitan entrar en una confrontación directa. Entre quienes cuestionaron los dichos del arzobispo estuvo un asesor del ministro de Economía, que manifestó su posición en redes sociales.
Dentro del oficialismo también se sostiene que existen diferencias entre los distintos sectores de la Iglesia. La Casa Rosada distingue entre la Conferencia Episcopal Argentina y García Cuerva, y considera que los vínculos con Colombo son diferentes a los que mantiene con el arzobispo porteño. Un funcionario de alto rango planteó que el vínculo con la Iglesia no es uniforme y que “no son los mismos lazos políticos” con ambos sectores.
Los cuestionamientos al Gobierno tampoco se limitan a García Cuerva. Desde distintos sectores de la Iglesia surgieron preocupaciones por la situación de los endeudados, los jubilados, las personas con discapacidad y la educación universitaria. En esa línea, el arzobispo ya había planteado durante la misa de San Cayetano, el 7 de agosto, que la libertad económica no puede ser absoluta y había puesto el foco en los sectores más vulnerables.
El posicionamiento de García Cuerva anticipa un escenario en el que podrían repetirse las críticas durante la peregrinación a Luján. Para el Gobierno, esos cuestionamientos podrían contrastar con el mensaje que el Presidente busca instalar sobre los resultados de su viaje a Francia y las inversiones anunciadas, en un contexto en el que algunos sectores, como la minería y el petróleo, muestran señales de recuperación mientras la industria y el comercio atraviesan una caída que impacta también en el empleo.
Durante la peregrinación, el Arzobispado informó que García Cuerva atenderá a la prensa entre las 7 y las 7.30 en el santuario de San Cayetano. Desde allí, la imagen peregrina partirá a las 10, en una jornada en la que el Gobierno podría volver a quedar en el centro de los cuestionamientos de sectores de la Iglesia.









