En los primeros siete meses del año, la inflación acumuló un 19,3%, mientras que la variación interanual alcanzó el 33,8%. Pese a la aceleración mensual, los analistas consideraron que el dato no representa una señal de alarma, principalmente por el impacto de factores estacionales vinculados a las vacaciones de invierno.
Entre las categorías que más aumentaron se destacó Estacionales, con una suba del 4,5%, impulsada principalmente por verduras, paquetes turísticos y servicios de alojamiento. Recreación y cultura registró un incremento del 5%, mientras que restaurantes y hoteles avanzó 2,8%.
La inflación Núcleo, que excluye los componentes más volátiles, pasó del 1,6% al 1,8%. El aumento estuvo relacionado con mayores costos de alquileres y servicios culturales, parcialmente compensados por una baja en las expensas tras la eliminación del adicional aplicado en junio.
Por su parte, los precios Regulados aumentaron 2,1%, frente al 2,3% registrado el mes anterior, debido principalmente a incrementos en transporte público, prepagas y electricidad.
El único rubro que mostró una baja fue Prendas de vestir y calzado, con una caída del 1,3% como consecuencia de los descuentos y promociones propios de la temporada de invierno.
Los especialistas señalaron que julio suele presentar una inflación algo mayor que junio por factores estacionales. En este caso, consideraron que la diferencia fue moderada y destacaron que la inflación núcleo se mantuvo por debajo del 2%, lo que permite interpretar el resultado como una aceleración acotada más que como un cambio de tendencia.









