Juan Pablo Vigliero, abogado de Claudio Villamide, quien se desempeñó como comandante de la Fuerza de Submarinos, expresó: “Las familias deben ser compensadas, sin dudas. Los tripulantes fallecidos deben ser recordados y honrados, sin dudas, y las lecciones que dejó la tragedia deben ser aprendidas por la Armada. Pero esto no justifica que frente a la Justicia se condene a personas inocentes”.
Vigliero concluyó su extenso alegato enfatizando: “No podemos tapar una tragedia con una injusticia. Este hombre es inocente”. En su exposición ante el Tribunal Oral Federal de Santa Cruz, vinculó la preparación de la tripulación y aspectos técnicos del submarino con elementos de la mitología griega.
Durante su exposición, el abogado subrayó que “hay 120 minutos en los cuales no sabemos qué es lo que pasó”, refiriéndose a los momentos posteriores al último intento de contacto satelital de la embarcación.
Al cuestionar la falta de control sobre el submarino, se preguntó: “¿Por qué se perdió el control? ¿El evento ocurrió antes e hizo que perdieran el control? No lanzaron la radiobaliza, una balsa ni hubo aceite. No soplaron los tanques. Hemos escuchado aquí lo sencillo que era accionar esos mecanismos. No se hizo nada”.
Afirmó que “evidentemente hubo algo que los atrapó, que los incapacitó. Pero no sabemos qué fue. Y si no sabemos qué fue, no podemos cargarle la culpa a nadie”.
La defensa pidió la nulidad de la acusación presentada por la fiscalía, que solicitó penas de hasta cinco años de prisión. Vigliero cuestionó: “Si yo no conozco cómo desemboca el hecho, ¿cómo hago para determinar qué es lo que debió evitar?”.
En un momento de su alegato, el defensor comparó a Villamide con un “Ulises contemporáneo”, lo que suscitó la reacción de la parte querellante. Villamide, capitán de Navío y excomandante de la Fuerza de Submarinos, fue expulsado de la Armada Argentina por el Consejo de Guerra en 2021.
En un comunicado, las letradas de la querella, Valeria Carreras y Lorena Arias, afirmaron que “los 44 tripulantes del ARA San Juan también querían volver a casa. No volvieron. No por el destino ni por la fatalidad. No volvieron porque quienes tenían el deber de garantizar la seguridad del buque no lo hicieron”.
La defensa comparó a Villamide con Ulises pero las abogadas destacaron que “olvidaron que todos sus remeros (tripulación) mueren”. Subrayaron que “vinimos a buscar justicia”, resaltando que las pruebas presentadas sostienen su postura.
El abogado Vigliero se apoyó en testimonios de oficiales superiores que indicaron que no había indicios previos a la tragedia. Uno de los temas centrales de su defensa fue la válvula ECO-19, considerada la posible entrada de agua en el tanque de baterías la noche del 14.
Se discutió sobre una prueba de homogeneización de atmósfera realizada en julio de 2017, que la Fiscalía consideró debió activar más controles por parte de Villamide. Sin embargo, la defensa planteó que no se podía determinar si la entrada de agua fue consecuencia de un fallo, una obstrucción, una apertura intencionada o un error. “Si funcionaba mal, ¿funcionó mal selectivamente dos veces en dos años?”, preguntó Vigliero.
Con un enfoque crítico, añadió: “No hay nada que Claudio Villamide hubiera podido hacer para evitar el desenlace de la válvula ECO-19, que estaba puesta a nueva y que estaba dentro del plazo para su recorrido”.
A lo largo de su intervención, Vigliero hizo referencia al “síndrome del diario del lunes”, afirmando que “los juicios no se llevan adelante con emociones y las sentencias no se escriben con lágrimas. Los juicios se llevan adelante con pruebas”, enfatizó ante el tribunal presidido por el juez Mario Reynaldi.
Por su parte, las abogadas Carreras y Arias señalaron que el juicio permitió esclarecer el funcionamiento de la cadena de mando en la Armada y revelaron una serie de incumplimientos que, consideraron, pusieron a la tripulación en una situación de vulnerabilidad. La fiscalía, en su alegato, también solicitó condenas de entre tres a cuatro años de prisión para los otros tres acusados, argumentando que se permitió que el ARA San Juan zarpara en un “estado de alistamiento precario” y en “deficientes condiciones de mantenimiento”.









