Entre los oficios con mayores ingresos aparecen los plomeros y electricistas, cuyas tarifas están condicionadas por la escasez de trabajadores calificados y la necesidad de resolver reparaciones que, en muchos casos, no pueden postergarse. Una visita de un plomero ronda actualmente los $50.000, mientras que un electricista cobra en promedio $35.000. Los valores pueden variar de acuerdo con la ubicación, la urgencia y el nivel de demanda.
Según los datos relevados, un plomero puede alcanzar una facturación mensual de $7,5 millones, mientras que un electricista puede superar los $5 millones, tomando como referencia una jornada de 37 horas semanales. Sin embargo, esos montos corresponden a facturación y no representan necesariamente el ingreso final, debido a los gastos vinculados con insumos, herramientas y otros costos necesarios para desarrollar la actividad.
En el sector público, en cambio, los ingresos presentan valores considerablemente menores. Los docentes perciben un promedio de $12.000 por hora y quienes cumplen una jornada simple alcanzan alrededor de $1,35 millones mensuales. En los casos en que logran sumar una segunda jornada, pueden superar los $2,5 millones, aunque son pocos los trabajadores que llegan a sostener esa carga horaria.
Los policías, por su parte, tienen un ingreso estimado de $7.000 por hora y alcanzan una remuneración mensual cercana a $1,47 millones. De esta manera, aun con jornadas laborales considerables, los ingresos quedan por debajo de los niveles de facturación que pueden alcanzar algunos oficios cuya demanda se mantiene elevada.
Los choferes de aplicaciones y remises también presentan niveles de facturación superiores a los de varias actividades estatales. El promedio se ubica en torno a los $17.000 por hora, aunque puede llegar a $20.000 durante los fines de semana y rondar los $15.000 en los días laborales. Con una jornada de 64 horas semanales, pueden superar los $4 millones mensuales.
En este caso, la facturación tampoco equivale al ingreso neto. Los conductores deben afrontar gastos de combustible, mantenimiento y, en algunos casos, alquiler del vehículo. Este último costo puede superar los $500.000 semanales, lo que reduce de manera considerable el dinero disponible una vez descontados los gastos fijos y variables.
El empleo doméstico presenta otra estructura de ingresos. Mientras las tarifas establecidas por ley se ubican entre $3.600 y $4.000 por hora, en la Ciudad de Buenos Aires los valores de mercado pueden alcanzar entre $8.000 y $10.000 por hora. Con una jornada de 45 horas semanales, una trabajadora puede llegar a facturar hasta $1,8 millones mensuales.
La actividad mantiene una demanda relativamente constante, aunque puede verse afectada cuando los hogares atraviesan períodos de mayor dificultad económica y reducen los gastos destinados a servicios domésticos. Para completar sus jornadas y aumentar sus ingresos, muchas trabajadoras distribuyen sus horas entre distintos hogares.
La diferencia entre actividades también está vinculada con la disponibilidad de mano de obra. En oficios como plomería y electricidad, la escasez de trabajadores calificados sostiene una demanda elevada y permite que los precios aumenten. La urgencia de las reparaciones es otro factor que incide sobre el valor de los servicios.
En el sector estatal, los salarios permanecen rezagados en los distintos niveles de gobierno, tanto nacional como provincial y municipal. El proceso de ajuste salarial contribuyó a ampliar la distancia entre las remuneraciones de empleados públicos y los ingresos que pueden obtener trabajadores independientes en actividades con alta demanda.
El contraste resulta particularmente visible al comparar las horas trabajadas con los ingresos obtenidos. Docentes y policías pueden cumplir jornadas extensas y asumir importantes responsabilidades, pero eso no necesariamente se traduce en remuneraciones similares a las que alcanzan determinados oficios o trabajos independientes.









