Un análisis del mercado detectó un renovado atractivo en los tramos corto y medio de las curvas de obligaciones negociables. El aumento de la prima exigida a los activos argentinos, asociado al escenario político, provocó una baja en los precios de algunos bonos y, en consecuencia, una mejora en sus rendimientos.
El mercado comenzó además a incorporar una prima vinculada con la proximidad de las elecciones de 2027. Sin embargo, ese movimiento no estuvo acompañado por un deterioro generalizado de la situación financiera de las empresas analizadas. Varias de las compañías consideradas cuentan con ingresos en dólares, bajos niveles de endeudamiento y una buena cobertura de intereses, mientras que algunas llevan adelante proyectos que podrían incrementar su capacidad de generar divisas.
Las obligaciones negociables argentinas también están expuestas al riesgo soberano. Un aumento de la incertidumbre política o económica puede provocar una caída en los precios de los bonos corporativos aun cuando la capacidad de pago de las empresas no haya sufrido modificaciones. Esa relación explica parte del atractivo que presentan algunos de estos instrumentos, ya que la prima exigida por el mercado a los activos argentinos puede ser elevada incluso cuando determinadas compañías muestran fundamentos financieros más sólidos que los del Estado nacional.
Los rendimientos de los bonos seleccionados se ubicaban entre el 7% y el 7,7% anual en dólares. En los instrumentos considerados de mayor riesgo, como los de MSU Green y EDEMSA, las tasas superaban el 10%.
La comparación con otros mercados latinoamericanos también marca diferencias. Las obligaciones negociables de YPF, Vista Energy, Pluspetrol y Pampa Energía ofrecen rendimientos superiores a los bonos de Petrobras, mientras que TGS presenta una tasa mayor que varias compañías de servicios públicos de Brasil y Chile.
Dentro de las alternativas analizadas, el bono de YPF al 8,75%, con vencimiento en 2031, mostraba un rendimiento aproximado del 7,34%. El título de Pluspetrol al 8,5%, con vencimiento en 2032, ofrecía cerca del 7,48%, mientras que el bono de Vista Energy al 8,5%, con vencimiento en 2033, presentaba un retorno estimado del 7,09%. En el caso de TGS, el bono al 8,5% con vencimiento en 2031 tenía un rendimiento aproximado del 7,01%.
También aparecían entre las alternativas PCR, cuyo bono al 8,5% y con vencimiento en 2034 ofrecía una tasa cercana al 8,65%; Pampa Energía, con un título al 7,75% y vencimiento en 2037, con un rendimiento estimado del 7,62%; e IRSA, cuyo bono al 8% y vencimiento en 2035 presentaba un retorno aproximado del 7,56%. En el segmento de mayor riesgo, MSU Green, con un bono al 9,75% y vencimiento en 2036, alcanzaba un rendimiento cercano al 10,10%, mientras que EDEMSA, con un título de iguales características y vencimiento en 2033, llegaba a una tasa aproximada del 10,55%.
YPF se destaca especialmente en los tramos corto y medio de la curva. La ampliación de la prima política llevó sus rendimientos a niveles similares a los de compañías con mayores niveles de endeudamiento. Al mismo tiempo, la empresa registró un EBITDA cercano a los US$2.800 millones durante el segundo trimestre de 2026, un récord que representó un incremento del 70% frente al segundo mejor resultado de su historia.
La relación entre deuda financiera neta y EBITDA también mostró una mejora y pasó de 1,9 veces en 2025 a 1,3 veces durante la primera parte de 2026. El crecimiento de Vaca Muerta constituye uno de los principales factores detrás de la evolución de la compañía, aunque el desarrollo de nuevos proyectos implica importantes necesidades de inversión.
Entre ellos se encuentra Argentina LNG, iniciativa desarrollada junto con Eni y XRG, que requiere alrededor de US$51.000 millones para desarrollar una cadena de exportación de gas natural licuado. El proyecto podría generar ingresos anuales cercanos a los US$10.000 millones durante dos décadas, aunque también implica desafíos financieros.
Vista Energy registró un crecimiento del 32% interanual en su producción y alcanzó los 156.100 barriles equivalentes de petróleo diarios. Su deuda neta sobre EBITDA descendió de 1,7 a 1,4 veces, con la expectativa de llegar a una vez hacia el cierre de 2026. Si bien mantiene márgenes operativos elevados, su ratio de liquidez se encuentra por debajo de uno y el efectivo disponible no alcanza para cubrir completamente la deuda de corto plazo, por lo que la compañía mantiene una necesidad constante de inversión.
Pampa Energía, en tanto, registró durante el segundo trimestre un aumento del 53% en sus ventas. Su deuda neta equivale a una vez el EBITDA y la mayor parte de sus compromisos financieros tiene vencimientos posteriores a un año. La compañía también aprobó una inversión de aproximadamente US$2.700 millones para construir una planta de urea en Bahía Blanca, con ingresos anuales estimados en torno a los US$1.000 millones.
TGS presenta una posición financiera particularmente sólida, con una caja neta de aproximadamente US$353 millones y un EBITDA que permite cubrir casi nueve veces los intereses financieros. La empresa también tiene previsto destinar US$3.000 millones a un proyecto destinado a ampliar la producción y exportación de líquidos derivados del gas, con ingresos anuales estimados en US$1.200 millones. Aunque esa inversión podría incrementar temporalmente su nivel de apalancamiento, la compañía parte de una situación financiera favorable.
El bono de Pluspetrol con vencimiento en 2032 también aparece como una alternativa de rendimiento atractivo. Su tasa se encuentra por encima de las de YPF y Vista Energy y compensa un nivel de apalancamiento de 3,3 veces el EBITDA. La expectativa es que ese indicador pueda reducirse con el tiempo.
En el grupo de instrumentos con mayor riesgo se encuentran MSU Green y EDEMSA, cuyos bonos ofrecen tasas superiores al 10%. MSU Green registró un incremento interanual del 67% en sus ingresos, aunque mantiene un nivel elevado de apalancamiento. EDEMSA, por su parte, enfrenta un descalce entre ingresos en pesos y obligaciones denominadas en dólares, una situación que puede generar diferencias temporales y riesgos financieros.









