Luis Figo, quien en 2016 respaldó a Gianni Infantino en su ascenso a la presidencia de la FIFA, ha cambiado drásticamente su postura y ha publicado una carta contundente en la que exige su renuncia, acusándolo de llevar a cabo una gestión egoísta, deshonesta y perjudicial para el fútbol. La carta, que ha generado revuelo, fue divulgada por medios internacionales y aparece en un contexto de crisis para Infantino, quien enfrenta fuertes críticas debido a su propuesta de comercializar los derechos de las principales competencias de la FIFA mediante una estructura de inversores privados. Esta iniciativa fue rechazada por la UEFA y otras confederaciones, lo que llevó a su retirada tras la presión ejercida. Sin embargo, Figo no se limitó a cuestionar una decisión específica, sino que exigió la salida del presidente de la FIFA. “Infantino debe irse”, dijo el exfutbolista portugués, quien subrayó que podría extenderse en detalles sobre los problemas que aquejan a la FIFA, pero que la solución se resume en pocas palabras: la renuncia de Infantino. El exjugador, actualmente asesor de Aleksander Ceferin en la UEFA, criticó la manera en que Infantino dirige la FIFA, afirmando que la reciente controversia ejemplifica conductas que considera inaceptables para quien ostenta el máximo cargo del fútbol mundial. Uno de los puntos centrales de su reprensión fue el plan para vender una participación de los derechos comerciales de las competencias de la FIFA. Figo señaló que Infantino no consultó con los miembros de la organización antes de presentar una propuesta de tan gran envergadura y cuestionó la forma en que se intentó implementarla. En su crítica, Figo describió la dirección de Infantino de manera muy dura: “El comportamiento más bajo, engañoso y egoísta que jamás haya presenciado”, añadiendo que el suizo ha degradado el cargo que prometió mejorar. En su misiva, el exfutbolista también abordó la forma en que se gestionó el proyecto de comercialización, acusando a Infantino de “mentir, engañar y tratar de beneficiarse a expensas del juego que debería servir”. Figo consideró que esos recursos deben priorizar el desarrollo del fútbol, citando la necesidad de “construir campos y formar entrenadores”. Figo culminó su carta con una afirmación que refleja la gravedad de su reclamo y resalta el cambio de opinión respecto al apoyo brindado en 2016: “Es demasiado tarde para salvar su dignidad, pero no para salvar al fútbol. Debe irse. Ahora”. La propuesta de comercializar el Mundial provocó una reacción adversa en el fútbol europeo, con la UEFA y sus 55 federaciones amenazando con boicotear competiciones de la FIFA si el plan continuaba. Otras confederaciones también expresaron su descontento, lo que forzó a Infantino a retractarse. Figo, que en su momento fue un aliado, ahora se une a las voces que cuestionan su permanencia. Este cambio de postura tiene un significado simbólico notable. En 2016, tras el escándalo de corrupción que sacudió a la FIFA, Infantino fue elegido presidente y comenzó un nuevo ciclo. En la actualidad, Figo considera que el escenario ha cambiado radicalmente y que la FIFA requiere un nuevo rumbo. La crítica a Infantino se produce en uno de los momentos más complicados de su gestión, con las elecciones de la FIFA programadas para marzo de 2027 en Rabat. Recientemente, diversas federaciones han comenzado a retirar su apoyo al dirigente suizo.









