El clip, que se volvió viral recientemente, muestra cómo un periodista de Bangladesh interrumpió al arquero justo cuando se retiraba. Al enterarse de la nacionalidad del reportero, Martínez se detuvo de inmediato. “Amo Bangladesh. Me encanta el país, sus fans. He estado ahí y realmente amo el país”, expresó el portero en un inglés fluido. A lo que el periodista respondió que los aficionados bangladesíes tienen grandes expectativas de él y de que Argentina llegue nuevamente a la final. “Sé lo mucho que nos quieren, tuve la posibilidad de estar ahí. Me encanta cómo nos apoyan y cómo son ‘argentinos’ a su manera. Por eso, todo mi amor a Bangladesh”, concluyó el arquero de la selección.
Daza tomó este intercambio como base para un argumento económico, señalando que “El Dibu, sin intención, muestra el extraordinario capital humano en Argentina. Y no me refiero a que es el mejor arquero del mundo”. El viceministro recordó que recibió anteriormente la visita de una empresa estadounidense que estaba considerando abrir 18.000 puestos de trabajo en la región para atender a clientes en Estados Unidos. Aunque la firma quería examinar el programa económico, la decisión final favoreció a Argentina por el “mejor dominio del inglés y habilidades computacionales de la región”.
En una conversación anterior, Martínez había compartido cómo aprendió inglés. Arsène Wenger, en su época como entrenador del Arsenal, incluyó en su contrato una cláusula poco común: si lograba aprobar un examen de la Universidad de Cambridge, recibiría un bono de 20.000 libras. “Yo le dije a mi profesora: por favor, necesito pasar este examen, son 20.000 libras. Estudié muchísimo durante un año y pasé el examen en Cambridge; es por eso que mi inglés está empezando a ser mejor”, contó el arquero. Wenger había dejado claro que aprender el idioma era fundamental para su desarrollo profesional en el club.
Este episodio ocurre en un contexto en que la economía del conocimiento en Argentina ha consolidado su lugar como el tercer eje exportador del país, solo detrás del sector oleaginoso-cerealero y del petrolero-petroquímico. De acuerdo a datos del Ministerio de Economía, este sector superó los USD 9.600 millones en exportaciones durante 2025 y genera más de 285.000 empleos formales. Dentro de esta categoría, los Servicios Profesionales —que incluyen contabilidad, ingeniería, diseño, marketing y servicios legales a clientes internacionales— lideran con casi USD 6.500 millones, representando el 63,7% del total exportado. La tecnología es el siguiente pilar, con los Servicios Informáticos —como desarrollo de software, programación, videojuegos y soporte tecnológico— aproximándose a los USD 3.000 millones en exportaciones.
Un estudio posiciona a Argentina en el puesto 42 entre los exportadores globales de servicios basados en el conocimiento, con una participación del 0,24% en el ámbito mundial, superando a Brasil, México y Colombia tanto en volumen como en valor agregado. Con un crecimiento local del 11,7%, Argentina supera la media de América del Sur y el Caribe, que creció un 6,87% en el mismo período, así como el crecimiento global del sector, que alcanzó un 9,5% interanual en 2024, en un contexto de exportaciones totales que superaron los USD 4 billones, una tasa que cuadruplica al comercio de bienes.
El dominio del inglés se destaca continuamente como un factor diferenciador del talento argentino. Según datos de la consultora Deel, el interés global por profesionales argentinos creció un 25% en 2025, destacándose aquellos especializados en inteligencia artificial, automatización y análisis de datos. La demanda internacional de entrenadores en inteligencia artificial se incrementó en un 283% en el último año. Leandro Mora Alfonsin, subrayó que la diferenciación en calidad “le permite al país pelear mercados independientemente de su momento macroeconómico.”









