Redrado enfatizó la importancia de reaccionar de manera anticipada ante las presiones del mercado. “Si hay tensión cambiaria, el Gobierno debe ir y poner los dólares sobre la mesa”, afirmó.
En una conversación con Ahora Play, el economista analizó que, para el próximo año, la Argentina enfrentará una “pared de vencimientos” que asciende a aproximadamente 27.000 millones de dólares. Esta cifra incluye pagos al Fondo Monetario Internacional (FMI), bonos Bopreal y la amortización de la deuda reestructurada. En ese contexto, propuso que el Gobierno debe establecer un “puente” financiero de divisas hasta 2030, cuando los proyectos energéticos comenzarían a ofrecer un superávit estructural.
“Sería recomendable que el equipo económico busque acceder a los mercados internacionales y asegure entre 5.000 y 6.000 millones de dólares de los vencimientos del año próximo”, sugirió. Para Redrado, la clave radica en generar una “señalización” temprana que evite que el mercado perciba debilidades en las reservas del Tesoro y del Banco Central.
Ante la posibilidad de una mayor tensión cambiaria o una corrida, Redrado fue directo al explicar su estrategia para manejar la situación. “Si hay tensión cambiaria, el Gobierno debe ir y poner los dólares sobre la mesa, comprar y vender bonos, y aquellos que apuesten en contra deben ver que el tipo de cambio no solo puede aumentar, sino también descender”, afirmó. A su juicio, solo de esta manera el mercado podrá entender que no puede imponerse sobre la autoridad monetaria.
El economista destacó que la determinación oficial es un factor fundamental para garantizar la estabilidad. Recordó su propia experiencia y subrayó que el Banco Central debe desempeñar un rol predominante. “Así el mercado se dará cuenta de que no le puede ganar la pulseada. Si no, si ven escasez de dólares en el Tesoro y en el Banco Central, seguramente intentarán presionar”, analizó respecto a los riesgos asociados a la falta de divisas.
Acerca del esquema de bandas cambiarias, opinó: “Con las bandas no se juega”. Defendió la necesidad de intervenir de forma preventiva, sin esperar que el precio alcance el límite superior. “No permitiría que se llegue al techo; intervendría si detecto tensión cambiaria, mostrando así que cuento con los recursos para disuadir al mercado”, explicó.
No obstante, expresó su inquietud sobre el panorama internacional y el papel de “prestamista de última instancia”. En este sentido, expresó dudas sobre el respaldo que podrían ofrecer Donald Trump o el Tesoro de Estados Unidos. “¿Por qué Argentina tiene que buscar garantías de organismos multilaterales? Si existiera un swap de última instancia, ¿no podría el Tesoro estadounidense brindar esas garantías?”, cuestionó.
Asimismo, advirtió sobre la histórica “reticencia” del FMI a permitir el uso de dólares de las reservas para intervenir en el mercado cambiario, especialmente cuando el tipo de cambio alcanza los niveles máximos establecidos. Esta limitación operativa, sumada a la debilidad política que podría enfrentar Trump tras las elecciones de medio término, coloca a la Argentina en una posición vulnerable.
Finalmente, Redrado sugirió que el camino a seguir en Argentina implica pensar “fuera de la caja” y avanzar hacia un esquema bimonetario integral, similar al modelo uruguayo, que facilite el uso del dólar en transacciones diarias y propicie un despegue en la productividad.









