Tras la operación por el 90% de las acciones de AySA, por US$340,2 millones, el próximo paso será la apertura de ofertas para las líneas ferroviarias de cargas Belgrano, San Martín y Urquiza, prevista para el 11 de noviembre. El esquema contempla la división de las operaciones en distintos componentes, entre ellos talleres, material rodante y vías.
Entre los interesados figuran Grupo México Transportes, un consorcio de empresas cerealeras y el grupo Roggio, que no logró quedarse con la concesión de AySA.
La reorganización del sistema ferroviario de cargas es relevante para reducir costos logísticos y facilitar el transporte de productos a grandes distancias. Entre los sectores que podrían beneficiarse se encuentran el agroindustrial, los desarrollos energéticos de Vaca Muerta y la minería de litio y cobre del Noroeste argentino, además de distintas economías regionales.
El cronograma también contempla la concesión de AMBA I, una obra de transmisión eléctrica de alta tensión considerada estratégica para la red nacional. La apertura de ofertas está prevista para el 14 de diciembre y el proyecto tiene un costo estimado de US$1.100 millones.
A diferencia de las privatizaciones que implican la venta de activos, esta concesión no generaría ingresos directos para el Estado. El esquema apunta a seleccionar una oferta con una tarifa competitiva, cuyo costo terminaría trasladándose a los usuarios a través de las facturas de electricidad.
Entre las empresas interesadas aparecen Transener, cuyos accionistas incluyen a Pampa Energía, Edison Energía y Genneia, además de Central Puerto.
Otro frente de la agenda oficial es la continuidad de las concesiones de varias centrales hidroeléctricas, cuyos contratos vencen el 15 de diciembre. Entre ellas se encuentran el complejo Los Nihuiles, en Mendoza; Futaleufú, en Chubut; y dos centrales ubicadas en Santiago del Estero.
En Mendoza podrían competir los Neuss junto con sus socios de Edison y Pampa Energía. Para Futaleufú, en tanto, se espera una oferta de Aluar, la compañía de Javier Madanes Quintanilla, posiblemente en asociación con Genneia. La central es una fuente de abastecimiento eléctrico clave para la planta de aluminio de Aluar, una de las mayores consumidoras de energía del país.
Las demoras en los procesos de licitación podrían llevar a nuevas prórrogas de los contratos de operación y mantenimiento hasta que se definan los próximos concesionarios. Un antecedente es el proceso realizado con represas de Neuquén y Río Negro, que generó ingresos para el Estado por alrededor de US$700 millones a comienzos de 2026.
La agenda prevista para 2027 incluye, además, la venta de las centrales termoeléctricas San Martín y Belgrano, actualmente administradas por Energía Argentina (ENARSA). También se proyecta desprenderse del 44% de las acciones de Nucleoeléctrica Argentina (NASA), la empresa responsable de operar las centrales nucleares Atucha I, Atucha II y Embalse.
De esta manera, el plan oficial combina ventas de participaciones estatales con concesiones ferroviarias y energéticas. El objetivo financiero anunciado es obtener recursos para afrontar compromisos de deuda, mientras que los plazos de ejecución dependerán del avance de cada proceso.









