Los datos surgen del Monitor Comex de la Cámara de Exportadores (CERA), que registró bajas del 51% en las exportaciones de soja, del 16% en maní y del 0,4% en cítricos, sin contar limones. En sentido contrario, hubo incrementos destacados en los sectores pesquero, con una suba del 260%, textil, con 223%, y tabacalero, con 136%.
Desde el sector exportador señalaron que todavía es temprano para medir el impacto comercial del acuerdo, aunque ya se observan aumentos en productos que obtuvieron mayores reducciones arancelarias, como la pesca y el complejo limonero. También destacaron el aprovechamiento de los cupos para productos como miel, huevos y albúmina de huevo, etanol, arroz y parte de la carne bovina.
En el caso de las pequeñas y medianas empresas, el acceso preferencial al mercado europeo exige el cumplimiento de distintos requisitos. Entre ellos se encuentran la inscripción como exportadora ante la Dirección de Aduanas, la presentación de un certificado de origen y certificaciones de calidad, la adhesión a la plataforma de certificación sanitaria de la UE y la realización de ensayos en laboratorios autorizados. A esto se suman condiciones vinculadas con buenas prácticas, inocuidad, envases y trazabilidad.
El sector textil también mostró un fuerte crecimiento, aunque desde la industria explicaron que la mayor parte de los embarques correspondió a materias primas, impulsados por aumentos puntuales de precios y productos de bajo valor agregado, como los hilados.
En el caso de la miel, el acuerdo abrió un cupo para su ingreso a la UE sin aranceles, distribuido en seis etapas hasta alcanzar un máximo de 45.000 toneladas anuales. Para este año se estableció una cuota de 7.500 toneladas para todo el Mercosur, pero una parte importante fue utilizada rápidamente por grandes exportadores. Por ese motivo, algunas cooperativas no pudieron acceder al beneficio y sus productos continúan ingresando a Europa con un arancel del 17%.
Las exportaciones argentinas de miel hacia la UE aumentaron 76,7% entre mayo y julio frente al mismo período del año anterior. El incremento estuvo relacionado, entre otros factores, con la anticipación de algunos embarques ante la prohibición europea, desde el 20 de junio, de utilizar tambores con barnices sanitarios que contengan bisfenol (BPA).
En el sector apícola también existe preocupación por el impacto que pueda tener El Niño sobre la producción, debido a que tanto el volumen como la calidad de la miel dependen en gran medida de las condiciones climáticas.
Otro de los sectores analizados es el maní. Una empresa cordobesa especializada en maní alto oleico produce unas 30.000 toneladas anuales y exporta 5.000. El acuerdo eliminó los aranceles para el maní crudo y blanqueado que ingresa a Europa, mientras que las variedades con mayor valor agregado, como el tostado o la pasta de maní en envases de menos de dos kilos, mantienen un arancel del 12% que será eliminado completamente en cinco años.
Argentina prevé exportar entre 60.000 y 65.000 toneladas de maní este año y se mantiene como el principal exportador mundial de maní alto oleico. La empresa también produce semillas con genética propia para productores de la zona y destina al consumo local aquellas que no cumplen con los requisitos de poder germinativo. En el mercado interno, el consumo per cápita de maní ronda apenas un kilo anual, frente a los cerca de cinco kilos registrados en Estados Unidos.
En el complejo limonero, el arancel de ingreso a la UE bajó del 5% al 3% desde el 1 de mayo. Sin embargo, los exportadores tucumanos advierten que la reducción todavía no alcanza para compensar la presión de otros mercados productores. La oferta de Sudáfrica llega a Europa a precios alrededor de 30% inferiores a los argentinos, mientras que el valor FOB de una caja de 18 kilos pasó de 24 dólares en diciembre a 19 dólares en mayo debido a la sobreoferta sudafricana.
El segmento orgánico presenta una situación diferente por la menor disponibilidad de oferta. Una empresa tucumana exporta unos 400 contenedores anuales de limones orgánicos, de 25 toneladas cada uno, y utiliza Valparaíso, en Chile, para sus envíos hacia Estados Unidos debido a que resulta 20% más económico que hacerlo desde Buenos Aires. Los embarques hacia Europa, en cambio, parten desde la Argentina.
Para 2027, el escenario genera preocupación por las perspectivas de producción de otros grandes proveedores. España prevé una cosecha elevada, Turquía se recupera de las heladas que afectaron su producción y Egipto continúa aumentando sus exportaciones. En Argentina, la cosecha estuvo marcada por 20 días de lluvias entre junio y julio. A esto se suma la presencia de la mancha negra, una enfermedad fúngica que tiene tolerancia cero en la UE y obliga a reforzar los controles sobre los frutos destinados a ese mercado.
El aceite de oliva es otro de los productos con presencia en Europa. Una empresa riojana produce unas 1.400 toneladas anuales a partir de 15 millones de kilos de aceitunas y exporta durante la campaña a España, que representa el 5% del mercado mundial. Los grandes envasadores españoles compran el aceite argentino a granel y el precio se determina según la calidad, el volumen producido y la demanda internacional.
La compañía fue constituida en 1993 y pasó de 300 a 1.000 hectáreas cultivadas mediante la reinversión de utilidades. El 70% de su producción se destina a mercados internacionales, entre ellos Estados Unidos, Chile y Brasil, mientras que el 30% queda para el mercado interno. El consumo argentino de aceite de oliva apenas supera los 300 gramos por habitante al año.
El aceite de oliva argentino no paga aranceles para ingresar a la UE, aunque la competencia en ese mercado continúa siendo un desafío. El precio FOB de medio litro de aceite español se ubica actualmente en 1,80 dólares, frente a los 2,50 dólares del producto argentino. Para exportar, la empresa debió certificar el sistema HACCP y las Buenas Prácticas de Manufactura, además de contar con certificaciones vinculadas al crecimiento sostenible y al acceso al mercado español.
En el sector pesquero, las exportaciones de merluza y langostinos también presentan variaciones vinculadas con la estacionalidad de las capturas. Una empresa con plantas en Rawson y Puerto Deseado exporta el 95% de su producción, principalmente hacia España, Rusia, Estados Unidos y Japón. Durante los primeros ocho meses del año despachó 250 contenedores de 25 toneladas, con valores FOB de unos 120.000 dólares para la merluza y de entre 150.000 y 200.000 dólares para el langostino entero.
Desde el 1 de mayo, la merluza argentina congelada o en filetes ingresa a la UE sin aranceles, mientras que otras presentaciones tendrán una reducción progresiva durante siete años. Para el langostino, el arancel parte del 12% y se reducirá durante un período de cuatro años para las principales categorías.
Las expectativas para el negocio exportador son positivas, aunque la rentabilidad continúa bajo presión. Los costos por embarque en los puertos de Madryn y Deseado se ubican entre 6.500 y 8.000 dólares, mientras que la inflación, el tipo de cambio y las demoras en los reintegros afectan los márgenes de las empresas.
A mediano plazo, el impacto del acuerdo podría quedar condicionado por la distribución de las cuotas dentro del Mercosur y por nuevas regulaciones europeas sobre envases y otros requisitos que funcionen como barreras no arancelarias. El acceso preferencial al mercado europeo representa una oportunidad para las exportaciones argentinas, pero su aprovechamiento depende también del cumplimiento de las condiciones exigidas para cada producto.









