La trayectoria exitosa de Borba lo convirtió en millonario, acumulando una considerable fortuna en propiedades de lujo, automóviles de alta gama y una casa frente a la playa en California. Sin embargo, a pesar de sus logros económicos, comenzó a sentirse desconectado de su propia vida. Esta reflexión lo llevó a abandonar su estilo de vida de lujo para seguir un nuevo camino: ordenarse como sacerdote en la Iglesia Católica.
En una entrevista, Borba expresó que ya no se reconocía en la vida que había construido. “Era frívolo. Llevaba una vida desenfrenada. Me fui a Los Ángeles y me dejé absorber por el estilo de vida de Hollywood. Llegó un punto en que intenté vender mi alma por todas las riquezas del mundo. Vivía para mí mismo, era el símbolo del lujo”, compartió.
La insatisfacción de Borba se reveló de manera aguda durante una fiesta, donde, a pesar de estar rodeado de prestigio y comodidades, se sintió vacío. “Estaba muy infeliz. Me sentía vacío, agotado. Me estaba desgastando demasiado”, confesó.
Este momento de autodescubrimiento lo llevó a regresar a la fe que había guiado su infancia, pero de la que se había distanciado en su vida adulta. Hace aproximadamente tres años, comenzó su formación en el seminario, donde se preparó para el sacerdocio, cuyo compromiso oficial tuvo lugar a finales de mayo.
Previo a su decisión de dedicarse completamente a su nueva vocación, Borba optó por ceder su fortuna y propiedades a diversas organizaciones benéficas. “Le pedí a Nuestro Señor que me ayudara a ser el hombre que Él me creó para ser. En ese momento, sentí una enorme ola de amor y misericordia inundando mi vida. Fue una experiencia muy mística”, relató.
En la actualidad, Borba reside en una modesta habitación dentro del seminario y afirma no poseer casi ningún bien material. “Tengo unas pocas prendas de ropa y unos pocos pares de zapatos. Mi vida se ha reducido a lo estrictamente necesario”, explicó.
A pesar de este cambio radical, Borba asegura que se siente más realizado que nunca, declaró que halló la felicidad precisamente al desprenderse de su anterior estilo de vida. “Nunca he sido tan feliz en mi vida. En cuanto empecé a reorientarme, a reencontrarme conmigo mismo con la ayuda de Dios, centrándome en Él, la alegría empezó a llegar”, concluyó.









