Las modificaciones fueron presentadas ante las autoridades correspondientes y contemplan cambios tecnológicos y operativos destinados a mejorar la eficiencia del proceso, incrementar la recuperación de agua y fortalecer las condiciones de seguridad vinculadas con la disposición de colas.
La incorporación de estas herramientas forma parte de los trabajos de ingeniería previos a la construcción. En esta instancia también se actualizan los diseños del proyecto a partir de los resultados de las nuevas perforaciones, se revisa el modelo geológico del yacimiento y se incorporan ajustes destinados a lograr una ejecución más precisa en términos técnicos, ambientales y operativos.
Entre las principales modificaciones se encuentra la instalación de un sistema de filtrado de colas de alta capacidad. El mecanismo permitirá recuperar una mayor proporción del agua utilizada durante el proceso y obtener un material con menor contenido de humedad, que podrá ser dispuesto mediante un sistema de apilamiento en seco.
El circuito contempla que, después de la etapa de flotación, las colas sean sometidas a un proceso de espesamiento. Allí se recuperará parte del agua y se elevará la concentración de sólidos hasta aproximadamente el 60%. Posteriormente, la pulpa espesada pasará por el sistema de filtrado, donde se extraerá una cantidad adicional de agua hasta obtener una torta con cerca de 85% de sólidos.
El material resultante será apilado en seco dentro del área de disposición ya evaluada, mientras que el agua recuperada será reincorporada al circuito interno de la planta. De esta manera, el proyecto prevé aumentar la recirculación y reducir las pérdidas de agua sin modificar la superficie general de las instalaciones contempladas.
La mayor capacidad de procesamiento también está vinculada con la actualización de la información geológica obtenida durante la actual campaña de perforaciones y los estudios realizados antes de la construcción. Estos trabajos permitieron precisar la distribución del mineral dentro del yacimiento.
A partir de esa información también se revisó la ley de corte, es decir, el valor mínimo a partir del cual un material es considerado económicamente aprovechable. La actualización del parámetro, en función de los nuevos datos y de las condiciones del mercado internacional del cobre, permitirá incorporar al circuito materiales de menor ley que anteriormente eran considerados desechos.
La implementación del sistema de filtrado implicará una mayor inversión y un aumento de los costos operativos, debido a la necesidad de incorporar nuevos equipos e infraestructura específica. Sin embargo, la modificación permitirá elevar la capacidad de procesamiento en un 50% sin incrementar el caudal de agua aprobado.
Además de los efectos sobre el circuito productivo, el filtrado de las colas apunta a mejorar las condiciones de estabilidad del depósito y facilitar la planificación del cierre progresivo. Esto permitirá avanzar con tareas de cobertura y revegetación en aquellas zonas que alcancen su configuración definitiva durante el desarrollo del proyecto.
Con la nueva configuración productiva, se proyecta una producción anual cercana a las 75.000 toneladas de cobre, 80.000 onzas de oro y 900.000 onzas de plata. El incremento de la escala prevista podría traducirse en una mayor actividad económica, exportaciones, regalías e impuestos asociados al proyecto en Mendoza.
Las modificaciones se incorporan mientras avanza la etapa de factibilidad, en la que se revisan los distintos componentes del proyecto antes de definir el comienzo de la construcción. El objetivo es integrar la información geológica actualizada con las nuevas soluciones tecnológicas y los trabajos de ingeniería, manteniendo los compromisos ambientales y sociales previstos.









