La impactante ceremonia que antecedió al segundo test entre Sudáfrica y Nueva Zelanda incluyó un momento de tensión cuando uno de los aviones que participaba en el tradicional sobrevuelo pasó entre las columnas de fuegos artificiales que se lanzaban desde el DHL Stadium de Ciudad del Cabo. Las imágenes televisivas y los videos que se han difundido en redes sociales mostraron cómo parte de la pirotecnia coincidió con la trayectoria de una de las aeronaves de Airlink, la compañía encargada de llevar a cabo el espectáculo aéreo previo al gran evento.
Este show aéreo presentó dos aviones Embraer, cada uno decorado especialmente para la serie “Rugby’s Greatest Rivalry”. Uno de ellos lucía los colores de los Springboks y el otro rendía homenaje a los All Blacks. Las aeronaves realizaron un sobrevuelo a muy baja altura, lo que llamó poderosamente la atención de los espectadores al estar el estadio repleto de público. Esta maniobra rápidamente se volvió viral, generando impresiones de que había una escasa distancia entre los aviones y la estructura del estadio.
Las imágenes y videos del incidente suscitaron un amplio debate en las redes sociales y entre especialistas en aviación. Muchos elogiaron la alta precisión de los pilotos y el impacto visual del espectáculo, mientras que otros manifestaron su preocupación por el margen de seguridad en una maniobra que, desde ciertos ángulos, parecía llevarse a cabo a solo unos metros del techo del estadio.
Dicha secuencia está enmarcada dentro de una tradición profundamente arraigada en el rugby sudafricano, que rinde homenaje a un icónico momento del pasado: el sobrevuelo de un Boeing 747 sobre Ellis Park antes de la final del Mundial de 1995 entre los Springboks y los All Blacks. Este instante se ha convertido en una de las imágenes más evocadoras de la historia deportiva del país.
El incidente también recuerda a una situación en Argentina, donde un avión pasó demasiado cerca del Estadio Monumental al estar en proceso de aterrizaje en Aeroparque, evocando un tono similar al del acontecimiento en Ciudad del Cabo.
Los videos que capturaron esta inverosímil secuencia comenzaron a volverse virales en las plataformas sociales, donde diversas teorías y especulaciones sobre lo sucedido empezaron a surgir. Sin embargo, una vez superado este episodio, el foco se centró nuevamente en el juego, en el que la afición local celebró con fervor la victoria de su equipo.
El sábado anterior, los All Blacks habían logrado una victoria clara (33-16) frente a los campeones del mundo, los Springboks, en Johannesburgo, lo que dejó a los anfitriones en una posición complicada de la que lograron recuperarse rápidamente.
Durante el partido de este sábado, Sudáfrica dominó desde el primer minuto, logrando un try ya en el segundo minuto del juego y, al cumplir una hora de partido, mantenía una ventaja de 30-14, lo que le permitió manejar su ventaja a pesar de la reacción tardía del equipo neozelandés.
Aún restan dos partidos en esta serie, uno que se jugará nuevamente en Johannesburgo el sábado 5 de septiembre y el último en Baltimore (Estados Unidos), previsto para el sábado 12 de septiembre.









