Hoy, la aerolínea suspendió los 11 servicios programados, luego de que sus tres aeronaves operativas quedaran en tierra. La reanudación de actividades está prevista para mañana, aunque las fuentes aeroportuarias no confirman que esto realmente ocurra.
Este hecho pone de manifiesto un deterioro progresivo en la operativa del servicio. Se estima que Flybondi tiene gran parte de su flota inactiva, con hasta nueve aviones fuera de servicio debido a inconvenientes relacionados con el mantenimiento y el impago de contratos de leasing, incluyendo unidades que fueron enviadas al exterior y no han podido regresar al país.
Recientemente, la aerolínea también ha enfrentado problemas en el suministro de combustible, originados por atrasos en los pagos a proveedores esenciales, lo que ha influido en la parálisis total de sus operaciones.
La interrupción de las actividades durante un día es un hecho atípico para Flybondi y, según analistas, solo se puede comparar con situaciones similares vividas durante la pandemia de COVID‑19.
Además, la situación judicial de la empresa se complica. Flybondi se enfrenta a una denuncia penal por la cancelación de más de 2.500 vuelos, lo que ha afectado a más de 350.000 pasajeros en los últimos meses, según cifras de una consultora. Esta denuncia, promovida por el abogado Lucas Bianco, intenta investigar posibles irregularidades en la forma en que se han comercializado los pasajes y se ha prestado el servicio, especialmente a raíz del aumento de cancelaciones que comenzó a principios de 2025 y se intensificó durante la temporada alta de verano.
A este panorama se suman conflictos laborales, ya que trabajadores desvinculados han denunciado que no se han cumplido acuerdos de retiros voluntarios e indemnizaciones firmados en marzo de 2026 como parte de un plan de reorganización interna. Los ex trabajadores sostienen que dichos compromisos no han sido abonados, a pesar de contar con formalización ante notario, lo que agrava la crisis financiera de la aerolínea.
La situación de Flybondi se desarrolla en un contexto de transformaciones en el mercado aerocomercial argentino. Desde 2024, la desregulación impulsada por el Gobierno permitió la llegada de nuevos operadores de servicios aeroportuarios y el avance de competidores como JetSmart, lo que ha aumentado la presión sobre la low cost.
Paralelamente, la compañía ha sufrido cambios en su estructura accionaria y dirección. En junio de 2025, el fondo COC Global Enterprise, ligado al empresario Leonardo Scatturice, ingresó en la compañía, lo que resultó en cambios en la conducción. En este contexto, el antiguo CEO, Mauricio Sana, dejó la posición después de más de siete años, en una reestructuración que hasta ahora no ha logrado estabilizar las operaciones.
El panorama actual combina múltiples factores: deterioro operativo, problemas financieros, presión competitiva, litigios y tensiones laborales. Este cóctel coloca a Flybondi en su instante más crítico desde su fundación en 2018, generando dudas sobre su futuro en un entorno donde la confianza de pasajeros y proveedores se ha visto significativamente dañada.









