La duración del partido fue de dos horas y 35 minutos en la cancha central Diamond de Beijing, donde el seis veces campeón mantuvo su invicto frente al primer favorito, vencedor este año en Roland Garros y el US Open, gracias a parciales de 4-6, 6-4 y 6-4.
Con esta victoria, el serbio de 39 años superó las 31 victorias que Nadal había logrado al iniciar su trayectoria en el Abierto de Francia y se medirá en semifinales contra el ruso Daniil Medvedev (n.6), quien previamente había derrotado al argentino Francisco Cerúndolo.
“Por estos momentos son por los que sigo jugando al tenis”, confesó Djokovic tras la conclusión del encuentro.
El partido comenzó con emociones intensas. Djokovic, al abrir el juego, cometió dos dobles faltas, lo que permitió a Zverev hacerse con la ventaja inicial que se mantuvo a pesar de la reacción del serbio.
Durante el segundo juego, Zverev protestó por un cambio en el sistema de anuncios durante su saque. La revisión exigió la repetición del punto, lo que generó descontento por parte de Djokovic y el apoyo del público que se inclinó hacia el seis veces campeón.
A lo largo del segundo set, Djokovic sacó a relucir su talento mediante globos, drops y golpes paralelos, aunque no logró recuperar terreno. En un momento crucial, salvó una oportunidad de set en un juego largo de 14 puntos, pero no pudo concretar dos oportunidades de quiebre. Zverev, con determinación, las desactivó con un ‘ace’ y una volea alta, y estableció el primer set a su favor.
El segundo parcial comenzó con una jugada espectacular: Zverev devolvió un globo de espaldas entre las piernas, pero Djokovic mostró reflejos para resolver el punto cerca de la red. Luego, el servicio dominó, con Zverev logrando una alta efectividad en sus saques. Sin embargo, el serbio resistió un punto de quiebre y finalmente, aprovechó dos errores del alemán para hacerse con el set.
En el tercer set, la tensión se mantuvo. Mientras Zverev conectaba varios ‘aces’, Djokovic mantuvo la calma y presionó al alemán, especialmente en los últimos juegos. A pesar de que Zverev arribó a tener ventaja, los errores le costaron la entrega de un punto de partido, permitiendo que Djokovic concretara la victoria, con un 82 % de efectividad en su primer servicio.
Zverev había calificado previamente el duelo como “uno de los desafíos más difíciles” sobre superficies duras, y la actuación en la Diamond reafirmó esa declaración.









