El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, correspondiente a agosto, proyectaba una inflación de 1,7% para septiembre y de 1,6% para octubre. Sin embargo, distintas estimaciones privadas anticipan registros superiores. En agosto, el aumento de precios estuvo explicado en buena medida por factores estacionales, principalmente por la evolución de la indumentaria y de los alimentos y bebidas.
En paralelo, el presidente Javier Milei atribuyó parte de las dificultades para reducir la inflación a distintos factores políticos y económicos. “Si no hubiéramos tenido que enfrentar el intento de siete golpes de Estado, 40 leyes intentando romper el equilibrio fiscal, la gente haciendo actos terroristas en la calle y algunos jugadores de mercado con ganas de romper todo, la inflación ya estaría empezando con cero hace rato”, sostuvo.
Para octubre, algunas estimaciones ubican la inflación en torno al 1,8%. Entre los factores a seguir aparecen la evolución de los combustibles, especialmente en el contexto del conflicto entre Irán y Estados Unidos, y el posible impacto de modificaciones en el régimen de Zonas Frías sobre las tarifas, en caso de que se implementen durante el mes.
Con una meta anual del 29%, la inflación mensual debería ubicarse alrededor del 1,6% durante los meses restantes. Sin embargo, las mediciones de alta frecuencia ya anticipan un registro cercano al 2% para septiembre, lo que obligaría a que las variaciones posteriores sean inferiores al 1,6% para alcanzar el objetivo oficial.
Las proyecciones privadas también advierten sobre las dificultades que podrían aparecer hacia el final del año. Noviembre y diciembre suelen presentar una dinámica estacional asociada a las vacaciones y las fiestas, por lo que una desaceleración significativa de los precios durante ese período aparece como un escenario difícil. Algunas consultoras proyectan así una inflación anual cercana al 30,5%.
Para octubre, otras estimaciones ubican el IPC alrededor del 1,9%. En este caso, se señala como uno de los factores el impacto estadístico de la suba de los combustibles registrada en septiembre, aunque una desaceleración en algunos precios estacionales, como las verduras, podría compensar parcialmente ese efecto.
También se proyecta un aumento cercano al 1,9%, con un mayor impulso proveniente de los servicios, tanto públicos como privados. En relación con el objetivo del 29% anual, desde el sector privado consideran que no es imposible, aunque sí desafiante, ya que el índice debería promediar aproximadamente 1,55% mensual entre septiembre y diciembre. Hasta ahora, el registro más bajo del año fue el de agosto, con 1,66%.
Otras estimaciones son más moderadas y ubican la inflación de octubre entre 1,6% y 1,7%. En este escenario, los precios estacionales podrían contribuir a una desaceleración luego del incremento registrado en septiembre, especialmente por el cambio de temporada en indumentaria y la evolución de algunas frutas y verduras.
Entre los factores que podrían contribuir a contener la inflación también aparece la estabilidad cambiaria, junto con una evolución salarial que todavía no permite recuperar completamente el poder adquisitivo. A esto se suma una política oficial orientada a postergar algunos aumentos en tarifas energéticas y de transporte.
Con las distintas proyecciones disponibles, el escenario más repetido ubica la inflación de 2026 alrededor del 30%, por encima del 29% contemplado en el Presupuesto 2027. Para alcanzar esa meta, los próximos meses deberían mostrar una desaceleración mayor a la prevista actualmente.









