El panel en el que participaron Marín, Claudio Descalzi de Eni, y Sultan Al Jaber de ADNOC y XRG, no fue una elección azarosa. Juntos, los tres líderes empresariales marcaron la fecha de lo que el evento destacó como la mayor inversión en la historia del país.
Marín enmarcó el anuncio como una oportunidad para exhibir ante el mundo las capacidades energéticas de Argentina, mencionando que el objetivo es convertir los recursos de Vaca Muerta “en una plataforma de exportación de GNL a escala global”.
Con la confirmación de la fecha, se disipan meses de especulaciones. Cuando se firmó el Acuerdo de Desarrollo Conjunto, la FID estaba inicialmente prevista para la segunda mitad de 2026. En semanas recientes, se había barajado la posibilidad de una firma a fines de noviembre, con el 27 como posible opción. Ahora, queda claro que el 26 es el día.
La inversión total estimada asciende a 51.000 millones de dólares, convirtiéndose en el proyecto más grande presentado ante el RIGI. Su primera fase contempla la instalación de dos unidades flotantes de licuefacción, con una capacidad inicial conjunta de 12 millones de toneladas anuales, la cual, según Marín, podría ampliarse a 18 millones. En términos de exportaciones, YPF proyecta ingresos anuales cercanos a 10.000 millones de dólares durante dos décadas.
Este cambio en las cifras transforma la situación económica a nivel macro. Argentina vivió largos años con el gas como un problema: importaba GNL en invierno, haciendo pagos exorbitantes por fletes y desgastando sus divisas. Vaca Muerta ha modificado esta dinámica productiva, pero aún no contaba con el componente que permitiera convertir ese gas en dólares. Sin la capacidad de licuefacción, el gas en Neuquén es abundante pero escaso en otros mercados. Marín sintetizó la situación al afirmar que el país “dejará de ser solamente un país con enormes recursos para convertirse en un proveedor confiable de energía para el mundo”.
La estructura societaria está definida: YPF posee el 36% del upstream, mientras que Eni y XRG tienen el 32% cada uno. Es relevante mencionar que Eni y XRG, además de ser socios, también asegurarán una parte de las compras de la producción futura, lo que garantiza demanda desde su inicio, un factor clave para que los bancos consideren préstamos.
En cuanto al financiamiento, YPF apunta a estructurar hasta 16.000 millones de dólares para la infraestructura del proyecto. La señal más significativa provino de Washington, donde se logró un acuerdo que habilita 6.000 millones de dólares del EXIM Bank, aunque este monto aún requiere la aprobación final del directorio.
Aún hay aspectos por resolver. Se aguarda la adjudicación de la licitación para la compra de tubos destinados a los gasoductos, con un valor cercano a 2.000 millones de dólares. Cabe destacar que la FID no significa que los fondos estarán disponibles de inmediato; los contratos definitivos y los desembolsos para cada fase de construcción se concretarán a lo largo de 2027.
El encuentro en París también tiene implicaciones geopolíticas. La asociación entre la empresa argentina, una firma europea de renombre y el brazo internacional de una petrolera emiratí, con financiamiento estadounidense a la vista, sugiere una estrategia diversificada en medio de un contexto europeo que sigue buscando alternativas al gas ruso. Para YPF, esto constituye una prueba de su capacidad de ejecución.
¿Qué implicaciones tiene definido un cronograma? Durante años, Vaca Muerta fue visto como una promesa, y los inversores lo consideraron como tal. Con la firma de la FID, esa promesa se convierte en un compromiso concreto respaldado por socios y acreedores. “Hoy ya no estamos hablando solamente de potencial. Estamos haciendo que los proyectos sucedan”, concluyó Marín.









