Al 24 de septiembre, Nvidia representa el 8,19% del índice y Apple el 7,39%. En conjunto, ambas compañías explican prácticamente una sexta parte del S&P 500, que reúne a las empresas de mayor capitalización de la Bolsa de Nueva York.
El antecedente más cercano se remonta al año 2000, cuando Microsoft y General Electric llegaron a representar en conjunto el 9,1% del índice. El nivel actual, por lo tanto, marca un nuevo máximo de concentración en dos compañías.
El fenómeno se explica, en parte, por la propia metodología utilizada para construir el índice. El S&P 500 pondera a sus integrantes según su capitalización bursátil, es decir, el valor de mercado de las acciones en circulación. Cuando una empresa aumenta su cotización, también incrementa automáticamente su participación dentro del indicador.
En el caso de Nvidia y Apple, a ese mecanismo se sumó el fuerte desempeño de sus acciones durante el año. Nvidia acumula una suba del 20,50%, mientras que Apple avanzó un 25%.
El crecimiento de ambas también se refleja en sus resultados. Según las estimaciones citadas por especialistas del mercado, las dos compañías generaron conjuntamente US$321.810 millones durante los últimos doce meses, equivalente al 11% de las ganancias totales del S&P 500.
La composición del índice muestra además una fuerte presencia de otras grandes empresas tecnológicas. Entre las diez compañías con mayor ponderación aparecen Microsoft, Amazon, Alphabet, Meta, Broadcom y Micron. Tesla es otra de las integrantes destacadas del grupo, aunque pertenece al sector automotor por su actividad vinculada con los vehículos eléctricos.
El avance de Nvidia está estrechamente relacionado con la expansión de la inteligencia artificial. La empresa ocupa una posición dominante en el suministro de chips destinados a esa actividad y las previsiones mencionadas en el análisis apuntan a un crecimiento de al menos 70% durante el próximo año.
Apple, por su parte, alcanzó nuevos máximos bursátiles después del lanzamiento del iPhone 18 y de su primer modelo plegable. La compañía también es considerada dentro del sector tecnológico como una empresa de crecimiento más estable y con características defensivas frente a algunas de las dudas que rodean el fuerte gasto requerido por el desarrollo de infraestructura para inteligencia artificial.
La creciente participación de estas compañías también genera un debate sobre la diversificación del índice. Al estar ponderado por capitalización, el S&P 500 aumenta su exposición a las empresas cuyas acciones más se valorizan. Esto significa que una eventual caída de Nvidia o Apple tendría actualmente una incidencia mayor sobre el comportamiento general del indicador.
La concentración no se limita a las dos compañías principales. Las diez mayores empresas tecnológicas representan cerca del 40% del S&P 500, según las estimaciones citadas. Por ese motivo, una corrección simultánea de varias de esas acciones podría tener un impacto significativo sobre el índice.
Aun así, el escenario actual presenta una diferencia respecto de la burbuja puntocom de comienzos de siglo. Los especialistas consultados señalan que Nvidia y Apple cuentan con ganancias efectivas y balances sólidos, mientras que durante aquel episodio una mayor parte de las valuaciones estaba sustentada en expectativas de crecimiento y múltiplos mucho más elevados.
De esta manera, el S&P 500 atraviesa un período de concentración excepcional en un grupo reducido de compañías, encabezadas por Nvidia y Apple. El fenómeno está relacionado tanto con la metodología del índice como con la fuerte valorización y los resultados que vienen mostrando las empresas de mayor capitalización.









