Bausili sostuvo que la reforma responde a fundamentos económicos y no a una decisión de carácter político. Según explicó, la normativa vigente, que rige desde 2012, no logró cumplir con el principal objetivo asignado al organismo: preservar el valor de la moneda.
Durante su exposición, el titular del BCRA repasó los cinco objetivos establecidos para la institución y afirmó que ninguno de ellos fue alcanzado durante los últimos años. En particular, cuestionó los cambios introducidos a la Carta Orgánica durante el segundo mandato de Cristina Kirchner y planteó la necesidad de modificar nuevamente el marco normativo.
El funcionario también buscó despejar cuestionamientos vinculados con los depósitos bancarios. Sostuvo que la reforma no apunta a afectar los depósitos de los argentinos, sino a fortalecerlos. En ese sentido, explicó que el proyecto incorpora elementos presentes en las legislaciones de bancos centrales de países que lograron reducir la inflación y aseguró que no se trata de una experiencia inédita.
Werning respaldó la misma línea argumental y señaló que el objetivo es acercar la legislación argentina a los esquemas aplicados por países considerados exitosos en materia de estabilidad económica.
Desde la oposición, en cambio, el proyecto recibió críticas desde el comienzo del debate. El jefe del bloque peronista en el Senado, José Mayans, rechazó especialmente los cambios previstos para el mecanismo de designación y remoción de las autoridades del Banco Central.
El senador cuestionó la constitucionalidad de esas modificaciones y sostuvo que podrían afectar la independencia de la entidad. Según planteó, la reforma implicaría poner al Banco Central al servicio del poder económico y cuestionó al Gobierno por el alcance de la iniciativa.
En respaldo del proyecto, el senador libertario y presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, consideró que su aprobación resulta necesaria para avanzar contra la inflación y ubicó a la reforma entre las iniciativas prioritarias de la gestión.
El debate continuó luego con el análisis del dictamen, instancia que generó nuevos cuestionamientos desde el peronismo. La senadora Juliana Di Tullio criticó el procedimiento y sostuvo que el Congreso debe conservar su capacidad de control sobre los actos del Gobierno y sobre el funcionamiento del Banco Central.
De esta manera, la discusión en el Senado quedó atravesada por dos posiciones contrapuestas: mientras el oficialismo sostiene que la reforma busca adecuar el funcionamiento del Banco Central a modelos utilizados en otros países y fortalecer la estabilidad monetaria, la oposición advierte sobre una pérdida de controles parlamentarios y cuestiona los cambios propuestos para las autoridades de la entidad.









