A través de un comunicado difundido por el canciller Pablo Quirno, el Gobierno argentino ratificó que su posición sobre el estrecho se encuentra determinada por los tratados firmados entre ambos países. El documento sostiene que tanto el Tratado de Límites de 1881 como el Tratado de Paz y Amistad de 1984 “rigen plenamente” y son considerados definitivos por la Argentina.
El Tratado de Límites de 1881 establece la soberanía chilena sobre la totalidad del Estrecho de Magallanes y contempla, además, su neutralidad permanente y la libre navegación para todas las naciones. Estos principios también fueron ratificados en el acuerdo de 1984, firmado luego de las tensiones que habían llevado a ambos países al borde de un conflicto armado y que contó con la mediación del papa Juan Pablo II.
La controversia se originó a partir de una intervención de Valverde en la que mencionó a Magallanes al referirse a las zonas en las que Argentina debe mantener presencia y soberanía. El jefe militar incluyó al extremo sur junto con otros espacios estratégicos y destacó su importancia como conexión entre los océanos Atlántico y Pacífico.
Las declaraciones fueron interpretadas en Chile como una eventual reivindicación argentina sobre el estrecho y provocaron una reacción política en ese país. El canciller chileno Francisco Pérez Mackenna afirmó que la soberanía de Chile sobre la totalidad del Estrecho de Magallanes es indiscutible y está respaldada por los tratados de 1881 y 1984. También reclamó responsabilidad a las autoridades extranjeras al momento de realizar declaraciones sobre cuestiones de soberanía.
Ante la posibilidad de una protesta diplomática chilena, la Cancillería argentina decidió fijar públicamente su posición. Además de ratificar los tratados bilaterales, el Gobierno destacó la importancia estratégica del extremo austral del continente en relación con la cuestión Malvinas, el Atlántico Sur y la Antártida.
En ese sentido, el comunicado señaló que esos espacios adquieren una importancia creciente por sus recursos naturales estratégicos, su ubicación en las rutas marítimas y su relación con las cadenas globales de suministro.
La Cancillería también puso el foco en la cooperación bilateral con Chile en materia antártica. Ambos países reconocen mutuamente sus derechos sobre la Antártida, administran de manera conjunta áreas especialmente protegidas y mantienen desde hace más de 25 años la Patrulla Antártica Naval Combinada. Además, impulsan una propuesta conjunta para establecer un Área Marina Protegida en la Península Antártica Occidental y el Arco de Scotia meridional.
La controversia ocurre en un contexto de relaciones bilaterales atravesadas por distintos episodios de tensión. A esto se sumó recientemente una protesta argentina presentada en Chile por la llegada del buque británico Medway al Estrecho de Magallanes, situación que también generó cuestionamientos en el país vecino.
Dentro del área de Defensa, las declaraciones del jefe de la Fuerza Aérea generaron preocupación. Si bien sus palabras no necesariamente implicaban un reclamo territorial argentino sobre el estrecho, la utilización de determinados términos fue considerada susceptible de generar confusión respecto de una cuestión cuya delimitación está establecida por los acuerdos vigentes.
El Tratado de Paz y Amistad de 1984 establece el marco para el ejercicio de los derechos de ambos países en la zona. En ese contexto, Argentina mantiene derechos sobre sus espacios marítimos, mientras que la navegación por el Estrecho de Magallanes se encuentra alcanzada por el principio de libre navegación establecido en los acuerdos bilaterales.









