Luego de una intensa búsqueda, el sospechoso fue localizado en una vivienda de la Villa Obrera, en la localidad de Chimbas, gracias a la colaboración de la Policía de San Juan y la intervención del fiscal Nicolás Schiattino.
Al determinar el paradero del fugitivo, se requirió la asistencia de una ambulancia, dado que el acusado intentó autolesionarse. Durante la detención, varios vecinos intentaron lincharlo al reconocerlo, aunque la situación fue controlada por las fuerzas del orden.
Según los relatos, el crimen se produjo en la mañana del jueves, cuando la víctima se trasladaba en motocicleta hacia su trabajo. El hombre, que utilizaba el automóvil de su trabajo como chofer de aplicación, la siguió hasta una planta eléctrica ubicada en la zona de la Costanera, donde la acorraló. Al llegar, Gemma perdió el control de su motocicleta y cayó al suelo. Entonces, el agresor descendió del vehículo y la atacó con un arma blanca, causándole la muerte instantáneamente.
Los gritos de la joven fueron escuchados por un policía que se encontraba en la cercanía, quien disparó al aire con su arma reglamentaria para intentar disuadir al atacante. Esta maniobra logró detener el asalto, pero no evitar la fuga del sospechoso, quien habría tomado un arma de fuego que tenía en su poder y abandonado el vehículo en el lugar del crimen, escapando a pie hacia un descampado.
“Pensé que había sido un choque común. Vi la moto dañada junto al auto, pasé despacio y noté que no había nadie en los vehículos. No imaginé que se trataba de esto”, relató el agente en una conversación, detallando que intentó ayudar a la mujer, aunque sus lesiones eran gravísimas.
El oficial recordó que la víctima le hizo una señal con la mano y que, al apuntarlo con una linterna, el sospechoso disparó en su dirección. “Lo único que pude hacer fue tirarme al suelo y refugiarme detrás del auto que estaba allí”, agregó, mencionando que otro motociclista también se resguardó a su lado.
Una vez que el hombre armado se alejó del lugar, el agente se acercó a la víctima, encontrándola boca abajo y aferrada a una mochila. “Vi que tenía una herida en el cuello y mucha sangre alrededor”, comentó. “Lo único que atiné fue a hacerle un torniquete para tratar de detener la hemorragia. Un civil que estaba conmigo me ayudó mientras yo llamaba al 911”, recordó. Sin embargo, la herida era de tal gravedad que no pudieron mantenerla con vida hasta la llegada de los servicios de emergencia, lamentando que “poco a poco se fue yendo”.
Tras comunicar el hecho a las autoridades, se inició un operativo de búsqueda para dar con el paradero del agresor. Una vez confirmada la identidad de la víctima, se supo que había denunciado violencia de género contra su ex pareja el 1 de julio de 2026, exactamente 29 días antes del homicidio, en la Unidad Fiscal de Investigaciones CAVIG.
En esa ocasión, Álvarez había solicitado medidas de protección, que aparentemente no fueron atendidas. Además, se informó que ambos tenían un hijo menor de edad. El fiscal Iván Grassi, en declaraciones a medios locales, anticipó: “Lamentablemente, debemos informar que estamos iniciando una investigación que consideramos un femicidio”.









