Trippar, con más de dos millones de seguidores en YouTube y más de medio millón en Instagram, hizo público su diagnóstico tras haber pasado meses de estudios, tratamiento psicológico y adaptación personal. “Tengo cáncer de mama. HER2 negativo, hormonal positivo con metástasis. Ese es mi diagnóstico”, relató sobre el complicado proceso que enfrenta.
Luego de su testimonio, Tartaglione expresó su admiración por la valentía de la influencer al compartir su situación y aprovechó la ocasión para acentuar la importancia de los controles médicos. “Le admiro su valentía, porque esto me permite contarles a ustedes”, afirmó.
Durante su intervención, el especialista enfatizó en las mujeres jóvenes, asegurando que las probabilidades de curación son altas cuando la enfermedad se diagnostica de manera temprana. “El dato muy positivo es que 9 de cada 10 se pueden curar. Y esto es importantísimo: 9 de cada 10 se pueden curar”, destacó.
Tartaglione indicó que anualmente se reportan cerca de 22.000 casos de cáncer de mama, lo que se traduce en aproximadamente 60 nuevos diagnósticos diarios. También comentó que la enfermedad es poco común antes de los 30 años y que, cuando ocurre a edades tempranas, puede existir una carga genética significativa. Además, mencionó que el cáncer de mama puede aparecer después de los 70 años.
Entre los factores de riesgo, abordó los antecedentes familiares, el tabaquismo, la obesidad y la hipertensión. Sin embargo, centró su mensaje en la importancia de realizar las consultas ginecológicas y los estudios pertinentes para cada paciente.
El médico sugirió que, como pauta general, las mujeres deben comenzar a realizarse mamografías a partir de los 40 años. No obstante, aclaró que la edad del primer examen puede adelantarse si existen antecedentes familiares de cáncer de mama. “Si tuviste algún familiar con cáncer de mama —tu madre, tu tía o tu abuela—, tenés que hacértela diez años antes de la edad a la que ella tuvo el cáncer de mama. Si lo tuvo a los 40, te la tenés que hacer a los 30”, subrayó.
Además, recomendó que el estudio se repita anualmente, siempre de acuerdo con la evaluación del ginecólogo. La edad y la frecuencia de los estudios pueden adaptarse según los antecedentes y el riesgo particular de cada mujer.
El profesional destacó que la mamografía permite detectar lesiones en tamaños muy pequeños que podrían no ser percibidas mediante la palpación. Por ello, recalcó que el autoexamen no debe suplantar los controles por imágenes ni las consultas médicas. “La mamografía te detecta lesiones de 0,5 centímetros y el bulto empieza a palparse cuando ya tiene un tamaño mayor. Esto es importante”, sostuvo.
Tartaglione también hizo hincapié en una advertencia previa sobre el uso de herramientas de inteligencia artificial para realizar consultas médicas o buscar diagnósticos. Afirmó que estas tecnologías pueden ser útiles para los profesionales o brindar información, pero no reemplazan una evaluación clínica. “No es un ser humano. Acordate de la empatía. Lo que te toca el médico, lo que te ve, es irreemplazable. La máquina te puede ayudar, pero hay que tener muchísimo cuidado con esto”, concluyó.









