El Juzgado Comercial 22, a cargo del juez Guillermo Pesares, ha dictado dicha medida bajo la carátula de “Gran Concurso”. De acuerdo a los informes contables presentados, la compañía presenta un pasivo de $12.156 millones, mientras que sus activos ascienden a $25.269 millones.
A pesar de que sus activos superan su deuda, los directivos encabezados por Hong Yeal Kim señalaron que la falta de liquidez y la incapacidad para trasladar incrementos de costos a los precios han vuelto su operación “insostenible”.
Entre las principales razones del desequilibrio financiero, Amesud destacó una drástica baja en la demanda, que ha llevado a la empresa a operar a solo el 30% de su capacidad máxima. Sus ventas se han desplomado, pasando de un promedio de 316 toneladas mensuales a fines de 2024 a apenas 115 toneladas en febrero de 2026.
La compañía atribuye este panorama a un cambio en el marco económico que comenzó a fines de 2023, marcado por una “apertura indiscriminada de importaciones”. Según indicaron, la reducción de aranceles y la desregulación de regímenes como el courier permiten la entrada masiva de productos de plataformas de comercio electrónico con precios “artificialmente bajos”, lo que dificulta la competencia con la industria nacional.
Amesud también hizo hincapié en un “descalabro financiero significativo” causado por el aumento en la tasa BADLAR, así como el encarecimiento del financiamiento para capital de trabajo, lo que ha erosionado drásticamente sus márgenes de ganancia. Ante un clima de fuerte inflación, la firma expone que, mientras la inflación interanual alcanzó el 31,3% en octubre de 2025, los precios en indumentaria y calzado solo subieron un 17,4%.
La reducción en la actividad operativa ha tenido un profundo impacto en el empleo, disminuyendo su plantilla de más de 389 empleados en enero de 2024 a solo 173 en la actualidad.
La estructura de la deuda actual se compone principalmente de:
Fundada en 1991 por Yeal Kim, quien llegó a Argentina en 1976 desde Corea del Sur a los 18 años, la compañía tiene una historia de superación notable. Con muy pocos recursos, su familia se estableció en condiciones precarias, y Kim, con un espíritu tenaz, inició su camino comprando una máquina de tejer. A pesar de numerosos desafíos, incluyendo pérdidas durante crisis económicas, logró edificar un negocio textil exitoso.
Con el tiempo, Amesud se consolidó como un referente en la producción de tejido de punto de alta calidad. Su crecimiento fue sostenido por decisiones estratégicas de control productivo, lo que les permitió asegurar estándares internacionales requeridos por sus clientes, incluidas las grandes marcas.
Sin embargo, diversas decisiones de inversión y un entorno económico desfavorable llevaron a la empresa a solicitar su primer concurso preventivo de acreedores en 1999, un proceso que finalizó satisfactoriamente en 2013.
Después de la crisis de 2001, el sector textil vio un repunte, con un aumento en contrataciones y producción. Amesud alcanzó una producción récord de más de 2000 toneladas anuales para 2004. A partir de 2010, la empresa se enfocó en la modernización y el compromiso ambiental, requisitos exigidos por sus socios comerciales.
A pesar de un inicio prometedor en 2025, la compañía ha enfrentado un entorno desfavorable que ha conducido a su actual situación. El cronograma judicial establece el 8 de septiembre como fecha límite para que los acreedores presenten sus reclamos. Además, como parte de las medidas cautelares, se ha prohibido al presidente de la compañía, Hong Yeal Kim, abandonar el país por más de 40 días sin previa autorización judicial.
El comité de control de acreedores está inicialmente conformado por la ARCA, la Municipalidad de General San Martín y la firma Tipoiti, quienes tendrán la tarea de supervisar la situación de la empresa durante un período exclusivo para negocias acuerdos, fijando un plazo que vence el 19 de julio de 2027.









