A pesar de sus múltiples beneficios, el café no es igualmente beneficioso para todos, ya que puede tener efectos adversos en la salud mental. Un reconocido psiquiatra ha compartido los posibles beneficios del café para adultos que padecen depresión y ansiedad, así como los impactos negativos que puede generar. A continuación, se detallan los aspectos más relevantes sobre el tema.
El psiquiatra Juan Pablo Zapata, al basarse en evidencia científica, comentó que el consumo de café puede acarrear ventajas significativas en la población adulta. Sin embargo, advirtió que la tolerancia varía entre individuos y que exceder la ingesta recomendada podría resultar en efectos perjudiciales. Aquellos que consumen entre dos y tres tazas diarias, preferentemente en las mañanas y sin aditivos como azúcar, se han visto vinculados con un menor riesgo de depresión y suicidio, así como con una reducción en los síntomas de ansiedad. Además, podría ayudar a preservar la atención y la memoria a medida que se envejece.
Por otro lado, el especialista resaltó que un exceso de cafeína puede exacerbar la ansiedad, causar insomnio e inducir síntomas semejantes a un ataque de pánico. En raras ocasiones, también podría provocar una aceleración significativa o episodios maniaco-depresivos en personas susceptibles. Finalmente, Zapata enfatizó que el café no debe ser considerado ni como un adversario ni como una solución mágica, sino como una bebida cuyos efectos son altamente personales; si genera agitación o incomodidad, es indicativo de una posible reacción adversa del organismo.
Investigaciones de la Clínica Mayo sugieren que mantenerse hidratado durante la noche, con agua, favorece procesos como la digestión. Sin embargo, se podría presentar nicturia, una condición que implica la necesidad de levantarse para orinar durante la noche, afectando así el descanso. La National Sleep Foundation agrega que consumir más de 90 mililitros de líquidos antes de dormir aumenta la probabilidad de despertarse durante la noche, recomendando limitar la ingesta de líquidos entre dos y cuatro horas previas al descanso.
Además, la revista médica The Lancet destaca los beneficios del consumo adecuado de agua, como la hidratación óptima, la función renal eficiente, la regulación de los ciclos de sueño, el apoyo a la digestión y la posible disminución del hambre nocturna, lo que favorece evitar la alimentación antes de acostarse. Finalmente, la Fundación Española del Corazón destaca que aproximadamente un 78 % de la población no logra alcanzar la ingesta diaria recomendada de agua, lo que puede resultar en problemas digestivos como el estreñimiento y afectar la calidad del sueño, según comparten diversas publicaciones.









