El decreto establece que la nueva estructura del recibo debe incluir cuatro bloques obligatorios: la información del empleador y el trabajador, las contribuciones que deben abonar las empresas, la remuneración bruta con sus descuentos y la remuneración neta. Así, por primera vez, el empleador debe detallar en el recibo los montos que supera el salario bruto, desglosando las contribuciones patronales en secciones tales como seguridad social, obra social, INSSJP (PAMI), ART, aportes sindicales y otros conceptos pertinentes según los convenios colectivos.
Francisco Costa, abogado laboralista especializado en transformación digital, explica que esta reforma proporciona una visión más amplia sobre la relación laboral: “Durante más de cincuenta años el recibo estuvo enfocado exclusivamente en mostrar el salario del trabajador. La reforma incorpora una visión más amplia porque permite comprender mejor la dimensión económica completa de una relación laboral. No cambia cuánto cobra una persona, pero sí mejora significativamente la información que recibe”.
El nuevo recibo no solo organiza mejor la información, sino que también exige que cada cifra presentada incluya cómo fue calculada, aportando claridad en lugar de números aislados sin explicaciones. Si la empresa opta por un monto global, como un seguro colectivo, ese costo debe desglosarse en los recibos individuales.
Al mismo tiempo, este decreto elimina la necesidad de mantener libros laborales en formato físico o digital, ya que el registro en el sistema de ARCA es suficiente para cumplir con los requisitos legales.
Es importante señalar que el cambio en el recibo no alterará los sueldos, los aportes ni generará nuevos derechos u obligaciones; el monto neto a cobrar seguirá siendo el mismo. Sin embargo, los trabajadores ahora tendrán acceso a información que anteriormente no era visible, permitiéndoles ver el costo laboral total de su puesto. Esta información puede resultar relevante para comprender mejor los debates sobre cargas sociales y contribuciones patronales en el ámbito público.
Los trabajadores tienen el derecho de exigir que su recibo cumpla con el nuevo formato. Si el recibo no incluye la sección de contribuciones del empleador ni el resumen del costo laboral, la empresa infringe la norma.
Por otro lado, los empleadores deberán ajustar sus sistemas de liquidación para cumplir con la nueva normativa. Los proveedores de software de sueldos también deberán actualizar sus plataformas para reflejar estos cambios.
Este cambio también implica un cambio cultural profundo, ya que datos que antes se mantenían dentro de la contabilidad de la empresa ahora estarán disponibles para los empleados. Según Martín Bayugar, cofundador de Naaloo, esto conlleva una responsabilidad adicional: “Muchas veces hablamos de transparencia como si fuera simplemente publicar información. Pero la verdadera transparencia ocurre cuando las personas entienden esa información. Ahí es donde las empresas van a tener un rol muy importante en explicar qué significan estos conceptos y cómo se compone una relación laboral.”









