El incidente se originó después de un fuerte choque de Max Verstappen, quien perdió el control de su Red Bull al atravesar un charco en la parte baja de la última curva del trazado, que posee un peralte notorio, luego de que la pista se mojara 40 minutos antes de la largada. Verstappen impactó contra el muro exterior mientras ocupaba el séptimo lugar, con 15 autos aún en la pista detrás de él.
En medio de los escombros esparcidos, Bortoleto realizó un trompo con su Audi, quedando su monoplaza casi oculto por el humo generado por el bloqueo de neumáticos. Hülkenberg logró evitar el contacto por centímetros en una actuación que impidió un siniestro de alto riesgo.
El propio Hülkenberg describió la tensión del momento en su comunicación posterior, manifestando: “¡Eso fue una locura! ¡Casi lo choco de costado!”.
La relevancia de esta maniobra se vio acentuada por el desenlace de la carrera: el equipo terminó en la octava y decimotercera posición, manteniendo su racha de puntos desde el Gran Premio de Silverstone, mientras que Hülkenberg acumuló puntos por segunda carrera consecutiva. Allan McNish, director de carrera de Audi, subrayó el contraste entre el sobresalto inicial y el resultado final, afirmando: “Después de una primera vuelta así, conseguir puntos es, visto desde esa perspectiva, muy satisfactorio”.
En diálogo con un medio especializado, McNish agregó que solo al revisar la repetición se pudo apreciar cuán cerca estuvieron los autos en esa maniobra. “Solo en la repetición se ve lo cerca que realmente estuvieron nuestros autos. Yo no había entendido del todo que Nico había pasado justo por el medio de la nube de humo”, explicó.
El director destacó que la clave de la maniobra fue no solo el reflejo, sino también la lectura de la trayectoria bajo presión. “Cuando sucede algo delante de ti, inicia un proceso mental, pero también está el instinto. Se trata de la percepción de qué hacer y hacia dónde ir. Algunos la tienen y otros no”, agregó.
Además, McNish resaltó que Hülkenberg se percató de que, tras el trompo en la curva peraltada antes de la recta principal, Bortoleto tendería a desplazarse hacia el lado derecho de la pista. Este entendimiento fue crucial, ya que “autos en inclinación tienden a ir hacia arriba en vez de hacia abajo”. También elogió a Bortoleto por su habilidad para mantener el auto centrado en la pista y evitar que se deslizara hacia el muro. “Eso me impresionó mucho”, sostuvo.
El director de Audi reflexionó sobre la dificultad del trompo en sí, señalando que esa curva era, de lejos, la más complicada del circuito. Remarcó que controlar un vehículo en tales circunstancias requiere de una habilidad muy particular. “Ya sea instinto, habilidad, concentración o cualquier otra cosa: eso estuvo condenadamente bien salvado. Cualquiera que haya visto alguna vez carreras de NASCAR o de IndyCar sabe que para eso hace falta mucha capacidad”, concluyó McNish.









