El legislador nacional Miguel Ángel Pichetto tildó de errática y oportunista la medida presidencial para endurecer las restricciones migratorias, enfatizando la necesidad de enfocarse en la delincuencia real por sobre la retórica ideológica.
El cuestionamiento a la estrategia oficial
En declaraciones recientes al programa Argentina 12, Miguel Ángel Pichetto, referente de Encuentro Federal, analizó con dureza el último Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) de Javier Milei. Según el diputado, el Ejecutivo incurre en un patrón de comportamiento defectuoso donde “todo lo que hace, siempre se equivoca”. Para el experimentado legislador, el endurecimiento de restricciones migratorias contra quienes promuevan “mensajes de odio” no es más que una corrección exagerada de errores previos, una sobreactuación que desvirtúa la verdadera problemática de seguridad.
La visión de Pichetto sobre la seguridad
A pesar de su postura crítica hacia la forma del decreto, Pichetto mantiene una línea firme respecto al fondo de la cuestión migratoria: la expulsión debe ser quirúrgica y estar vinculada al delito. “No hay que ponerse en víctima. La Argentina siempre ha sido un país abierto”, recordó, marcando una distancia ética con la retórica de confrontación gubernamental. Sin embargo, aclaró que la apertura no es sinónimo de impunidad.
Para el dirigente, el foco debe estar puesto en la peligrosidad criminal. Sostuvo que el Estado debe actuar con “una ley migratoria fuerte” dirigida específicamente a los narcotraficantes y personas peligrosas que “vienen de distintos lugares y siguen delinquiendo” en el territorio nacional. En su lógica, la expulsión es la consecuencia natural de la ruptura del “pacto de convivencia” una vez cumplida la condena.
Análisis político del oportunismo
Finalmente, Pichetto vinculó la urgencia del DNU a una estrategia de marketing político más que a una necesidad de gestión. Identificó un “oportunismo” en el Gobierno que busca capitalizar el debate público mediante la polarización. Al tomar distancia de lo que llamó una “correntada” mediática, el diputado sugirió que el criterio de expulsión debe ser jurídico y social, protegiendo las normas de convivencia del país sin caer en las sobreactuaciones ideológicas que, a su juicio, caracterizan a la gestión libertaria.









