La discusión se desarrollará en un contexto de privatización, en el que dos consorcios compiten por la concesión del servicio. La propuesta de AySA busca actualizar el esquema tarifario, que no ha sido revisado de manera integral desde su creación hace más de cuatro décadas.
La empresa, que brinda el servicio de agua potable y tratamiento de desagües en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano, propone simplificar el sistema zonal. Para los usuarios que no tienen medidor, la iniciativa consiste en reducir los 11 coeficientes zonales actuales, que oscilan entre 1,10 y 3,50, a cinco niveles, que variarían de 0,75 a 2,75.
Asimismo, se plantea ajustar el precio del metro cúbico del servicio de desagües cloacales en la parte más antigua de la Ciudad, incluyendo el cobro por desagües pluviales. También se busca establecer pautas diferenciales de tratamiento tarifario para asentamientos informales y urbanizaciones cerradas.
Según las proyecciones de AySA, basadas en tarifas de septiembre, se estima que un 20% de los usuarios residenciales verá reducciones en su facturación mensual sin incluir impuestos, con una baja promedio del 14,7%. En contraste, otro 20% mantendrá su factura sin cambios y un 60% experimentará incrementos, con un aumento medio del 22,6%.
De ser aprobado el modelo, el impacto promedio ponderado para los hogares en la Ciudad y el conurbano sería un alza del 11,4%, pasando de $27.156 a $30.250 antes de impuestos. Para mitigar los aumentos en los hogares afectados, AySA contempla implementar un programa gradual que limite los incrementos mensuales en los cargos zonales a un 5% acumulativo.
Para aquellos usuarios que pierdan el estatus de zonas bajas, se prevé una eliminación gradual del subsidio adicional del 15%, que se llevará a cabo en tres etapas con recortes proporcionalmente iguales en cada fase.
El plan también incluye a comercios, industrias e instituciones, donde se espera una reducción promedio del 2,2% en la factura media, que pasaría de $137.807 a $134.812. Dentro de esta categoría, el 63% de los casos mantendría su factura sin cambios, el 22% percibiría reducciones, con un promedio del 24,6%, mientras que el 15% experimentaría un incremento promedio del 26,5%.
Para los terrenos baldíos, AySA anticipa un aumento promedio del 7,6% en las facturas mensuales, de $17.822 a $19.172, con el 58% manteniendo su factura sin cambios, el 37% con aumentos promedios del 21,4% y solo un 5% registrando reducciones de hasta el 20,9%.
Finalmente, el proyecto prevé que las medidas generen un incremento general de ingresos del 7,3%, equivalente a $140.057 millones a tarifas de septiembre pasado. Según el contrato de concesión, se destinaría la totalidad del excedente de recaudación al programa de tarifa social, permitiendo incrementar el número de beneficiarios y asegurar cobertura en Barrios Populares, contribuyendo así a “la equidad distributiva” y al equilibrio económico-financiero del contrato.









