El doctor Jorge Tartaglione sostuvo que “el 80% de las enfermedades se transmiten a través de las manos” y desmitificó ideas erróneas sobre las zonas de una vivienda que albergan mayor cantidad de microorganismos. Contrariamente a la creencia popular, la cocina es el espacio más contaminado en el hogar, superando al baño. Esto se debe a la combinación de humedad, residuos orgánicos y el calor que se genera durante la cocción, creando un entorno propicio para el crecimiento de bacterias, hongos y virus. Dentro de la cocina, la esponja se destaca como el objeto más contaminado, albergando aproximadamente “3500 millones de gérmenes”, según el especialista. Al respecto, enfatizó: “Mientras más cosas tengamos en la cocina, mayor cantidad de problemas de contaminación hay”. En cuanto a las medidas de higiene, recomendó un procedimiento sencillo: “Es ideal tomar un tupper, ponerlo en la bacha, añadir un poco de lavandina, utilizar el trapo, desechar la esponja, y esto se puede hacer continuamente”. Tartaglione también subrayó la importancia de limpiar el salero, un elemento que raramente se incluye en las rutinas de desinfección: “El 48% de los frascos en una cocina están contaminados” por la manipulación de carne cruda seguido del contacto con estos recipientes sin el lavado de manos, lo que permite que los patógenos se transfieran al condimento. Otro punto crítico abordado fue el teléfono celular, un dispositivo que muchas personas llevan al baño: “6 de cada 10 celulares están contaminados con materia fecal”. En este contexto, el doctor recomendó lavarse las manos cada vez que se utiliza el sanitario, explicando el proceso: “Palma con palma, dorso con dorso, dedo con dedo, pulgar, pulgar, pulgar”. En relación al secado, destacó que este paso es fundamental, ya que mantener las manos húmedas aumenta notablemente el riesgo de proliferación bacteriana. Aunque los secadores de aire caliente son comunes en espacios públicos, el médico prefirió el uso de papel descartable para asegurar que las manos queden perfectamente secas. Asimismo, recomendó una práctica esencial para limitar la difusión de microorganismos: bajar la tapa del inodoro antes de accionar la cadena, ya que “la dispersión de los gérmenes puede alcanzar hasta 8 metros”, advirtió, resaltando que las corrientes de aire pueden propagar estas partículas en el baño. Finalmente, ante la interrogante de cómo el ser humano puede mantenerse sano a pesar de esta constante exposición a agentes patógenos, el especialista explicó que, a pesar de contar con defensas naturales, cuando una persona se encuentra vulnerable o atraviesa etapas complicadas de la vida, el riesgo de contagio aumenta considerablemente.









