El nivel se ubicó por debajo del 59,1% registrado en junio y también del 58,4% correspondiente a julio de 2025. La diferencia resulta todavía mayor si se toma como referencia julio de 2023, cuando la utilización de la capacidad instalada alcanzaba el 65%.
Con el registro de julio, la industria manufacturera lleva nueve meses consecutivos operando por debajo del 60% de su potencial. Esto significa que más de cuatro de cada diez unidades de capacidad productiva permanecieron sin utilizar, aunque la situación presenta diferencias importantes según cada rama de actividad.
El menor uso de las instalaciones coincidió con una nueva contracción de la producción. El Índice de Producción Industrial manufacturero registró en julio una caída interanual del 4,9%, mientras que frente a junio descendió 5% en términos desestacionalizados. Como consecuencia, el nivel de producción quedó en su punto más bajo desde junio de 2024.
Entre las actividades con menor utilización de sus instalaciones se ubicó la industria metalmecánica, sin considerar al sector automotor, que trabajó al 38,3% de su capacidad. La industria automotriz alcanzó apenas el 39%.
También se registraron niveles reducidos en caucho y plástico, con una utilización del 40,2%; tabaco, con 45,2%; productos textiles, con 45,3%; y minerales no metálicos, con 48,6%.
Las variaciones interanuales permiten observar en qué sectores se produjo el mayor deterioro. La utilización de la capacidad en la industria metalmecánica cayó 10,7 puntos porcentuales respecto de julio del año pasado, mientras que la correspondiente a productos minerales no metálicos disminuyó 8,5 puntos. En el sector automotor, el descenso fue de 5,1 puntos porcentuales.
Dentro de la metalmecánica, uno de los principales factores estuvo relacionado con la menor fabricación de maquinaria agrícola y electrodomésticos. La producción de maquinaria agropecuaria cayó 46,6% interanual, mientras que la fabricación de heladeras, lavarropas y otros electrodomésticos retrocedió 20,9%.
En los minerales no metálicos, el comportamiento estuvo condicionado principalmente por la menor producción de vidrio, cemento y otros materiales destinados a la construcción. Se trata de una rama cuya evolución está estrechamente vinculada tanto con la obra privada como con la obra pública.
El sector automotor también mantuvo un nivel reducido de actividad, con menos del 40% de su capacidad disponible en funcionamiento. Entre los factores señalados se encuentran el menor nivel de producción de las terminales, una demanda interna debilitada, una mayor participación de vehículos importados y modificaciones en los programas productivos de distintas empresas.
La situación fue diferente en otras ramas industriales. La refinación de petróleo registró el mayor nivel de utilización, con el 89,9% de su capacidad instalada. Le siguieron las industrias metálicas básicas, con 71,8%; papel y cartón, con 69,6%; alimentos y bebidas, con 66%; y sustancias y productos químicos, con 61,4%.
De esta manera, el comportamiento de julio volvió a mostrar una marcada diferencia entre las distintas ramas manufactureras. Mientras los sectores vinculados con la energía, los insumos básicos y parte de la producción alimenticia mantuvieron niveles relativamente elevados de utilización, las actividades relacionadas con el consumo interno, la construcción y los bienes durables presentaron una mayor proporción de capacidad productiva sin utilizar.









