Ahora, a sus 41 años, la temporada actual se presenta como una gran oportunidad. Representando a Lobería, Castellano culminó la Etapa Regular en el primer lugar y se prepara para iniciar la Copa de Oro en San Luis con una ventaja de 15 puntos, superando a competidores como Agustín Canapino, Mariano Werner, Otto Fritzler y Facundo Chapur, quienes ya han celebrado victorias en esta temporada.
A pesar de su posición, Castellano enfrenta un reto crucial: todavía no ha logrado una victoria, un requisito indispensable establecido por el reglamento para consagrarse campeón. No obstante, ha desarrollado una notable regularidad, lo que podría ser determinante en las cinco carreras que restan. “Sumamos en todas las carreras, dimos todas las vueltas que estaban en el calendario”, comenta el piloto.
Antes de pensar en la victoria necesaria, Castellano debe lidiar con otra constante en esta época del año: la ansiedad. Esta será su décima cuarta participación en la Copa de Oro en 18 temporadas, lo que lo convierte en el piloto con más presencias en esta competencia. La experiencia adquirida a lo largo del tiempo le ha enseñado que la ansiedad es inevitable, pero que es posible aprender a gestionarla.
“Parece mentira. Falté cuatro veces nada más. Siempre se aprende a convivir con la ansiedad. Cuando uno tiene más chances, como en esta ocasión que comenzamos punteros, te lleva a querer ya estar en el fin de semana de carrera, recorrer San Luis”, expresa. Cada oportunidad de subirse al auto se convierte en un método para canalizar esa necesidad, como en una reciente prueba que realizó “para aplacar esas ganas” de acelerar.
Castellano es también un experto en definiciones. Ha sentido la presión de estar cerca del título dentro del actual sistema de campeonato y, aunque podría haber sentido la tentación de cuestionar ese formato, reconoce que centrarse en lo que pudo haber sido no es útil. “Me ha pasado. El año en que terminamos subcampeones, si no hubiese habido Copa de Oro, la habríamos conseguido. Pero estas son las reglas del juego. Nos tenemos que adaptar y buscar el título con estas condiciones”, añade.
Esa adaptación es clave para encarar las últimas cinco carreras. Aunque su método de trabajo no varía, la atención a los detalles cobra mayor relevancia ahora que el campeonato se halla en su etapa crucial. “Se mantiene la misma forma de trabajo, pero con un plus de dedicación, porque sabemos que ahora el error es carísimo. Hay que tratar de ser más minuciosos en cada detalle”, aclara.
Además, Castellano cuenta con un argumento fuerte que puede ser tan valioso como la velocidad: la confiabilidad. Esta característica lo ayudó a obtener más puntos que nadie en la Etapa Regular (275,5) y es el fundamento sobre el cual desea edificar su aspiración al título. “Espero no tener ningún punto débil, que siempre los hay. Y el punto alto es la confiabilidad que logramos con todo el equipo. Ese es un punto más que fuerte”, sostiene.
Sin embargo, para alcanzar la corona necesitará más que regularidad. Si bien esta puede llevarlo hasta el final de la temporada, la victoria sigue siendo un requisito pendiente. Cuando se le pregunta cómo se debe hacer para ser campeón, Castellano se abstiene de reproducir la fórmula de sus competidores. “La receta la tienen más Werner o Canapino que yo. Pero obviamente vamos a tratar de encontrar nuestra propia receta este año”, responde.
Quizás el verdadero reto de esta Copa de Oro para Pinchito sea continuar con lo que lo llevó a ocupar el primer lugar, pero encontrar ese elemento adicional que aún le falta. Mantener la confiabilidad, reducir errores y, eventualmente, lograr esa victoria que transforme su ilusión en una posibilidad tangible de campeonato.
En este camino, Castellano sigue consultando a su padre, quien acumula experiencia y títulos. “Tiene una experiencia y unos cuantos títulos bajo el brazo. Lo aprovecho. Siempre es mi herramienta de consulta número uno”, admite.
Sin embargo, esta vez, Óscar Castellano no estará presente en San Luis, ya que se encuentra en Europa siguiendo a Franco Colapinto en los grandes premios de Fórmula 1 en Monza y Madrid. “Nos va a fallar en esta fecha. Está perdonado porque ir a verlo a Colapinto en dos carreras seguidas vale la pena; yo lo acompañaría si no hubiese tenido que correr”, dice entre risas.
Finalmente, Jonatan expresa su deseo de dedicarle un gran resultado a su padre, cuyo cumpleaños se celebra al día siguiente de la carrera. La consecución del título también podría acercarlo más a su padre, quien fue bicampeón en 1987 y 1988 con Dodge, una marca que Castellano desea devolverle la corona luego de 20 años, desde el campeonato de Norberto Fontana en 2006. No obstante, el desafío es considerable: solo en dos de las 19 ediciones de la Copa de Oro, el ganador de la Etapa Regular ha llegado a la definición con la necesidad de obtener una victoria, con tonos desalentadores en las experiencias previas de Facundo Ardusso y Marcelo Agrelo.
Castellano dispondrá de cinco oportunidades para cambiar esta narrativa: San Luis, San Nicolás, Rosario, Río Cuarto y La Plata. Aunque nunca ha ganado en estos circuitos, logró subir al podio en algunos de ellos. Otro dato que puede preocupar es que el último triunfo de un Dodge en esos trazados data de 2023, cuando Germán Todino se impuso en San Nicolás.
El desafío está planteado. Ahora es el momento de que Pinchito tome acción y logre la victoria que lo unirá a su padre entre los campeones del Turismo Carretera.









