El Tercer Tiempo se enmarca dentro del programa Conmebol Evolución y tiene como objetivo complementar la formación deportiva con herramientas que abordan la convivencia, la gestión de la frustración, el liderazgo y el reconocimiento del otro. A través de un comunicado, la entidad explicita que la actividad pretende desviar el foco exclusivo del resultado después de los 80 minutos de competencia.
La dinámica propone que los futbolistas se reúnan inmediatamente después del pitazo final. Durante este espacio, los jóvenes participan en charlas guiadas y actividades que les permiten reflexionar sobre lo sucedido durante el partido. El propósito es disminuir la tensión inherente a la competición y facilitar un intercambio sobre las impresiones vividas durante el juego.
Esta iniciativa representa un cambio significativo en la naturaleza del fútbol juvenil. La victoria y la derrota mantienen su relevancia, pero no son los únicos elementos a considerar. Los jugadores tienen la oportunidad de analizar sus reacciones ante errores, goles, decisiones arbitrales y momentos de presión, así como escuchar las experiencias de quienes compitieron en el bando contrario.
En su comunicado, la Conmebol resalta la importancia de la relación entre los adolescentes que participan en la competición. Si bien cada equipo busca su propio objetivo durante el partido, el Tercer Tiempo suspende esa competitividad para abrir un espacio de encuentro y diálogo.
El enfoque de esta actividad busca que los futbolistas reconozcan a sus oponentes como otros jóvenes que han enfrentado los mismos desafíos del encuentro, alejándose de la percepción de que el adversario es solo un obstáculo. A través de esta propuesta, se promueven pautas de respeto entre los jugadores que compiten a nivel continental.
El trabajo posterior a los partidos también aborda temas como la identidad grupal, la colaboración y la asunción de responsabilidades dentro del equipo. Asimismo, se incluye la gestión emocional, un aspecto esencial en las categorías formativas donde los jugadores comienzan a enfrentar presiones, expectativas y el impacto de los resultados.
En este sentido, la derrota se convierte en un tema de diálogo que trasciende el vestuario. La intención es que los juveniles adquieran herramientas para procesar la frustración y que los ganadores reflexionen sobre sus celebraciones y su interacción con el equipo rival. Además, la dinámica permite que los participantes compartan las dificultades que enfrentaron a lo largo de los 80 minutos.
La primera jornada de la actual edición del torneo contó con la participación de Claudio Chiqui Tapia, presidente de la Asociación del Fútbol Argentino, en uno de estos encuentros posteriores al partido. El dirigente se unió a la conversación tras el enfrentamiento entre Argentina y Uruguay.
La intervención de Tapia resalta la importancia de una actividad que se presenta como un eje central en el modelo de desarrollo para las categorías juveniles. Al integrar un enfoque formativo, la Liga Evolución Sub15 busca acompañar a los futbolistas en su proceso de aprendizaje.









