El equipo dirigido por Rodolfo Arruabarrena se caracteriza por su estilo, que gira en torno a las habilidades de Paredes. A pesar de llegar al partido con molestias en los isquiotibiales de la pierna izquierda, el capitán se esforzó por estar presente, aunque no al 100%.
Paredes no pudo exhibir su habitual despliegue físico para eludir la presión de Luciano y no tomó el control de las jugadas a balón parado. Esta situación generó que Boca no lograra desplegar el juego ofensivo que había mostrado en partidos anteriores, especialmente en la primera etapa. La razón es clara: si Paredes no brilla, el equipo tampoco lo hace.
El mediocampista tiene la habilidad de elevar el rendimiento de sus compañeros. Cuando Paredes se encuentra en buen estado, el juego fluye de manera natural. Sin embargo, cuando baja su rendimiento, es evidente la falta de apoyo y se muestran las carencias de sus acompañantes. Santiago Ascacibar y Tomás Belmonte no son mediocampistas conocidos por su capacidad de manejo; su labor se centra más en la contención. En el encuentro, Boca no logró superar la presión ejercida por los brasileños, quienes provocaron que el partido requiriera mayor precisión en los pases y conexión con un Paredes más activo. Como resultado, tanto el Ruso como el Toto tuvieron escasas oportunidades para recibir el balón en sectores peligrosos, y Boca no inquietó en gran medida durante la primera mitad.
La presión del San Pablo fue efectiva, ya que optaron por no especular, subieron sus líneas y se arriesgaron en defensa. Esta estrategia casi les otorga frutos en dos ocasiones de gran peligro: una vez, Álvaro Montero interceptó un cabezazo cercano a Luciano, y en otra, Jonathan Calleri falló un tiro penal tras una notable jugada colectiva.
El segundo tiempo comenzó de forma similar al primero, hasta que Paredes, en un momento de lucidez, vio un pase que pocos habrían anticipado. La brillantez de su jugada llevó a la hinchada a ponerse de pie en la Bombonera. La acción continuó con Ascacibar, Velasco y Blanco, culminando en el tanto de Merentiel. Todos se dirigieron a felicitar a Paredes por la asistencia.
El gol revitalizó a Boca y a Paredes, que mostró una energía renovada, esforzándose en diversas jugadas. Aunque el equipo no brilló como en ocasiones anteriores, se acercó más a la portería defendida por Rafael. Alan Velasco, en un buen desempeño, casi anota un golazo, mientras que Montero también realizó una destacada intervención para mantener la ventaja.
Boca no tuvo un partido holgado, pero se llevó una victoria justa gracias a su paciencia y virtud. La figura de Leandro Paredes, un talento que se basta de jugar con limitaciones para marcar la diferencia, sumado a un equipo que muestra claridad en su propuesta y compromiso, permite que los dirigidos por Arruabarrena sigan soñando.









