El exfuncionario consideró que la posibilidad de acceder a financiamiento en moneda extranjera representa una respuesta artificial frente a un problema macroeconómico que, según su análisis, está relacionado con el atraso cambiario. Para graficar su posición, comparó la medida con un “atajo” que puede parecer conveniente en el corto plazo, pero terminar conduciendo a un escenario más complejo.
Uno de los principales puntos de preocupación, explicó, es la situación que enfrentarían las empresas que se endeuden en dólares si posteriormente se produce una suba significativa del tipo de cambio. En ese escenario, compañías que no tienen ingresos en moneda extranjera deberían afrontar obligaciones más costosas en términos de sus ingresos.
Lacunza recordó además que durante la década de 1990 se aplicaron mecanismos similares y sostuvo que las consecuencias sobre el sistema crediticio fueron especialmente negativas cuando se produjo un aumento del valor del dólar. En ese sentido, cuestionó la idea de que el actual esquema pueda considerarse completamente sólido frente a una eventual salida de depósitos.
Su advertencia también se extiende al escenario electoral. Según el exministro, el calendario legislativo previsto para el próximo año puede llevar a inversores y ahorristas a adoptar posiciones más defensivas y aumentar su demanda de dólares.
“Dolarización va a haber, porque va a haber elecciones en Argentina, no en Suecia”, sostuvo al referirse a la posibilidad de una mayor búsqueda de cobertura en moneda estadounidense durante un año electoral.
En ese contexto, Lacunza puso el foco en la capacidad del Banco Central para responder ante un eventual aumento de la demanda de divisas. Consideró que sería “temerario” comenzar un año electoral con un tipo de cambio bajo y un nivel reducido de reservas internacionales.
A su entender, el margen para absorber un eventual shock de demanda de dólares es limitado y una presión cambiaria de magnitud podría terminar afectando la estabilidad macroeconómica y, posteriormente, los precios.
Por otra parte, el exministro se refirió a la situación política del PRO y a la posibilidad de avanzar en un acuerdo con La Libertad Avanza. Planteó que todavía no es el momento de definir candidaturas ni alianzas de cara a 2027 y defendió la continuidad de una propuesta política liberal, republicana e independiente.
En ese marco, dejó planteada su posición frente a una eventual integración del PRO con el Gobierno de Javier Milei: “Si el PRO quiere ir con el Gobierno, yo me iré a mi casa”.









