Con esta caída, River acumuló su quinta derrota consecutiva. La final del Apertura ante Belgrano fue la primera de estas pérdidas, a las que se sumaron la eliminación en la Copa Argentina frente a Aldosivi y los tres encuentros de este torneo que lo posicionan en la última parte de la tabla.
La frustración de los hinchas se hizo evidente no solo durante el partido, con abucheos y cánticos como “que se vayan todos…” y “jugadores…”, sino también cuando se trasladaron al hall del Monumental.
Entre las solicitudes del grupo de aproximadamente 200 aficionados que se hicieron presentes en esa zona del estadio, resurgió el canto clamoroso por un ídolo y exentrenador: “Cantemos todos para que vuelva Ramón”, clamaban, implorando el retorno de Ramón Díaz, quien está libre desde el año pasado, tras una etapa en Internacional de Porto Alegre.
Es relevante señalar que manifestaciones de esta índole no ocurrían desde la gestión de Daniel Passarella, presidente de River entre 2009 y 2013. Los recordados episodios en el hall del Monumental fueron comunes durante 2011, en el contexto del descenso histórico del club a la segunda categoría del fútbol argentino.
Con el posterior ascenso a Primera División, la situación se apaciguó. La llegada de Rodolfo D’Onofrio generó un cambio de aire en la institución. Durante sus dos mandatos —de cuatro años cada uno—, se vivieron épocas de gloria en el club de Núñez, ganando un total de 15 títulos, incluidas las Copas Libertadores de 2015 y 2018.
La finalización de su mandato en 2021 dio paso a Jorge Brito, quien asumió en el mismo año y heredó una institución sólida, con un estadio moderno, una economía con superávit y la conquista de cuatro campeonatos. A finales de 2025, Stefano Di Carlo asumió el liderazgo y decidió contratar al español Pablo Longoria como director deportivo, quien había sido presidente de Olympique de Marsella.
Una de las primeras acciones de Di Carlo fue extender el contrato de Marcelo Gallardo, quien, tras una serie de resultados adversos, tuvo que dejar su puesto. La llegada de Eduardo Coudet generó expectativas, pero un duro golpe fue la derrota en el superclásico contra Boca, seguido por la caída en la final del Torneo Apertura ante Belgrano de Córdoba.
Tras esta pérdida decisiva, se inició un proceso de reestructuración del plantel. Se decidió no contar más con siete jugadores: Paulo Díaz, Maximiliano Meza, Germán Pezzella, Fabricio Bustos, Alex Woiski, Maximiliano Salas y Giuliano Galoppo.
A su vez, llegaron ocho nuevos refuerzos. Nicolás Otamendi fue el primero en incorporarse como jugador libre. Luego, Mauro Arambarri se sumó al equipo tras una inversión cercana a los 7 millones de dólares por el total de su pase.
Giovanni González se convirtió en el tercer refuerzo, a cambio de 340 mil dólares. También regresaron Rafael Santos Borré, por un monto de U$S 2.500.000, y Lucas Beltrán, que volvió a préstamo con un costo de aproximadamente 570 mil dólares.
El gasto más significativo hasta ahora fue la incorporación de Ángel Correa, por quien se acordó la compra total de su pase por alrededor de U$S 15.000.000. Finalmente, y esperanzados por más movimientos en el mercado, River alcanzó un acuerdo para adquirir el 70% del pase de Tobías Andrada, mediocampista de Vélez, por U$S 6.000.000.
Con solo unos días restantes para cerrar el mercado de pases, River ha gastado hasta ahora U$S 31.210.000. En estos momentos, Thiago Almada podría convertirse en la contratación más costosa de la historia del club, con negociaciones cercanas a los 20 millones de dólares por el 50% de su pase.
A pesar de los esfuerzos realizados para conformar un plantel competitivo, River enfrenta un presente desafiante y sus aficionados manifestaron su descontento al salir del Monumental, donde observaron a un equipo que no rinde bajo la dirección de Eduardo Coudet.









