La falta de percepción del riesgo en relación con las infecciones de transmisión sexual (ITS) puede marcar la diferencia entre prevenirlas o contraerlas, así como en la consulta oportuna al sistema de salud. Esto se evidencia en los ocho mitos que emergen de las consultas cotidianas, tanto en el ámbito público como privado a nivel nacional, según lo sostiene el equipo detrás de la campaña de prevención de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD). Entre las creencias erróneas más comunes se encuentran: que haber tenido una ITS previamente brinda inmunidad, que las infecciones no se transmiten a través del sexo oral, que el contacto sin penetración es seguro y que solo hay que preocuparse al presentar síntomas. Estas ideas contribuyen a la propagación de enfermedades como sífilis, gonorrea, clamidia, herpes genital, VIH, viruela símica y hepatitis B y C, entre otras. En el primer semestre de 2026, los casos de sífilis, una ITS bajo vigilancia epidemiológica, casi se duplicaron en comparación con los promedios de los últimos cuatro años, alcanzando 32.377 casos frente a un promedio de 18.105. Además, la detección de sífilis en mujeres embarazadas ha aumentado, registrándose 7.296 diagnósticos este año en contraste con un promedio de 5.779 en años anteriores. El equipo de la SAD destacó que muchas ITS presentan sus primeros signos en la piel y mucosas, aunque a menudo se pasan por alto o no ocasionan molestias. “Cualquier persona sexualmente activa puede adquirirlas, sin importar su sexo, orientación sexual, edad o nivel socioeconómico”, indicaron los integrantes del Grupo de Trabajo de ITS de la entidad. Este año, el foco se ha puesto en desmentir afirmaciones y conceptos sin fundamento, que son frecuentemente amplificados en redes sociales y que llevan a pacientes de todas las edades a realizar consultas. “Las creencias erróneas suelen reducir la percepción del riesgo y crean una falsa sensación de seguridad, haciendo que las personas piensen ‘no me va a pasar’, lo que disminuye el uso de protección”, comentó la coordinadora de la campaña. Además, los mitos pueden generar temores, como el de no querer recibir vacunas que ofrecen protección, informar un diagnóstico positivo a las parejas sexuales o sentir vergüenza al acudir al sistema de salud. La SAD reiteró que las ITS se transmiten a través de sangre, fluidos genitales, contacto piel a piel o mucosas, y también mediante la compartición de juguetes sexuales. Existe también la posibilidad de transmisión vertical de madre a hijo, como en el caso de la sífilis, que puede infectar al bebé durante el embarazo, así como la gonorrea y la clamidia, que se pueden transmitir al bebé durante el parto. Por otro lado, aunque las ITS son más comunes entre adolescentes y jóvenes adultos, también se han documentado casos en personas que mantuvieron relaciones estables por años y luego, sin el uso de métodos de barrera, contrajeron infecciones. La mala información puede influir negativamente en los cuidados necesarios. Hernán Staiger, parte del Grupo de Trabajo de ITS de la SAD, expresó que “los errores de concepto llevan a las personas a exponerse a riesgos innecesarios o a asumir incorrectamente que no los hay”. Esto los motivó a centrarse en desmentir mitos encontrados en la práctica diaria, donde muchos pacientes se sorprenden al recibir un diagnóstico. Algunas de las afirmaciones más comunes son que solo se tuvo sexo oral o que no es necesario usar preservativo porque se mantienen relaciones con personas que parecen sanas. “Estos engaños contribuyen al incremento de infecciones, incluso aquellas que no requieren fluidos para contagiarse, sino solo contacto con la piel”, añadió Staiger. Resaltó la importancia de disfrutar del sexo de manera segura y destacó la variedad de métodos de prevención disponibles. Los ocho mitos más frecuentes son: 1. Si no hay penetración, no hay riesgo. Los expertos aclaran que muchas infecciones pueden transmitirse también a través del sexo oral y el contacto piel a piel. 2. Si ya tuve sífilis, soy inmune a una nueva infección. La sífilis no genera inmunidad, al igual que la gonorrea y la clamidia, que pueden volver a contraerse ante una nueva exposición. 3. Si siempre uso preservativo, no puedo contraer ITS. Aunque el uso correcto y constante del preservativo reduce el riesgo de algunas ITS, no previene contagios por virus del papiloma humano, herpes y viruela símica, que se transmiten por contacto piel a piel. 4. Si tengo una ITS, pero mi pareja no presenta síntomas y sus análisis son normales, no necesita tratamiento. Muchas ITS son asintomáticas, por lo que es necesario tratar a la pareja y contactos recientes, incluso si sus análisis son negativos. 5. Solo tuve sexo oral. Muchas ITS se pueden transmitir durante el sexo oral sin protección, aunque el riesgo de VIH es menor. 6. No uso preservativo porque tengo relaciones sexuales con personas saludables. La apariencia física o los hábitos de alguien no garantizan que esté libre de ITS. 7. Las ITS no tienen cura. Todas las ITS tienen tratamiento. La sífilis, gonorrea y clamidia se curan con tratamiento, mientras que infecciones como el herpes, hepatitis B y VIH pueden manejarse para asegurar una vida plena. 8. Si tuve sexo sin protección, solo el tiempo dirá si contraje alguna ITS. Ante relaciones sin protección, es fundamental consultar lo más pronto posible (hasta 72 horas después) para recibir tratamiento preventivo del VIH y otras ITS.









