La estrategia toma como referencia los efectos registrados durante episodios anteriores. Durante el ENOS 2015/2016, las pérdidas económicas alcanzaron los 3.065.161.063 dólares y los daños materiales sumaron 687.120.190 dólares, según datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Aquel evento afectó unos 689.332 kilómetros cuadrados, equivalentes al 18,4% del territorio nacional, y alcanzó aproximadamente a 10 millones de personas. La situación derivó entonces en la declaración de emergencia hídrica por parte del Estado nacional y siete provincias.
A ese antecedente se suma el impacto de la sequía registrada durante 2022/2023, que generó una pérdida de exportaciones cercana a los 20.000 millones de dólares.
En este contexto, la Agencia Federal de Emergencias presentó los lineamientos preliminares del Plan de Coordinación Federal ENOS 2026/2027. La primera etapa contempla a ocho jurisdicciones: Buenos Aires, Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Chaco, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Misiones y Santa Fe.
El objetivo es coordinar los recursos públicos disponibles, reducir los tiempos de respuesta y establecer mecanismos de trabajo conjunto entre las autoridades provinciales y municipales y los organismos nacionales ante eventuales emergencias.
El sector agropecuario aparece entre las áreas que podrían verse afectadas por el comportamiento de las lluvias. Los análisis de las últimas 44 campañas agrícolas, correspondientes al período 1980-2023, muestran distintos efectos de El Niño sobre los rendimientos de soja, maíz, trigo, girasol, algodón, arroz y sorgo.
En las zonas pampeanas, los registros muestran rendimientos normales a altos tanto para la soja de primera como para la de segunda. En cambio, algunos cultivos regionales ya presentan dificultades vinculadas con el exceso de agua. Entre ellos se encuentra el arroz en el Litoral, donde las inundaciones provocaron descensos significativos en los rendimientos.
Los monitoreos hídricos realizados hasta el 22 de septiembre de 2026 también comenzaron a registrar señales asociadas al escenario previsto. Las precipitaciones recientes tuvieron especial incidencia en el centro y sur de Misiones y en el norte de Corrientes, donde aumentaron los niveles de lagunas, bañados y riachos.
En Misiones, algunos desbordes generaron interrupciones temporales en rutas provinciales, mientras que el Río Uruguay se mantiene con niveles estables.
El dispositivo contempla tres niveles de intervención de acuerdo con la gravedad de cada situación. En el Nivel 1, correspondiente a alertas verdes o amarillas, la respuesta quedará a cargo de los recursos locales. El Nivel 2 prevé la movilización de recursos nacionales hacia la región afectada. En el Nivel 3 se contempla el traslado de equipos especializados y apoyo logístico desde otras zonas del país hacia las áreas que atraviesen una situación de crisis.
Para el seguimiento y la respuesta participan distintos organismos nacionales, entre ellos el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, el Instituto Nacional del Agua, la Comisión Nacional de Actividades Espaciales y el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria.
Las tareas vinculadas con infraestructura y seguridad tendrán el respaldo de Vialidad Nacional, las Fuerzas Armadas y las Fuerzas de Seguridad Federales. Además, la Agencia Federal de Emergencias contará con una central de tráfico operativa durante las 24 horas.
El esquema también contempla herramientas específicas para productores agropecuarios. A través de un portal habilitado dentro del sitio de la Secretaría de Agricultura se podrán consultar informes meteorológicos actualizados semanalmente, información sobre las reservas hídricas y recomendaciones técnicas destinadas a reducir los efectos de las lluvias intensas sobre las actividades agrícolas y ganaderas.
El Plan de Coordinación Federal tendrá vigencia desde el segundo semestre de 2026 hasta el segundo semestre de 2027, con el objetivo de cubrir el período completo previsto para el desarrollo del fenómeno. La coordinación entre los Ministerios de Economía y Seguridad y la Mesa de Enlace será parte del esquema de comunicación y respuesta ante eventos climáticos, tanto frente a situaciones que evolucionen de manera gradual como ante episodios de precipitaciones severas.









