Nacido en Barracas, Gastón creció inmerso en la cultura futbolera gracias a su relación con un club de barrio. Sin embargo, la tragedia llegó temprano con la pérdida de sus padres durante su adolescencia. “Vivíamos cerca de la Villa 21 y mis papás nunca se habían subido a un avión. Siempre soñé con llevarlos a explorar el mundo”, recuerda.
Reflexionando sobre su pasado, comentó que atravesó un período complicado: “Estuve a la deriva unos años y viví en la calle. Todo cambió cuando conocí la música. Escuché una canción de una banda de punk llamada Bad Religion que habla de la autosuficiencia y me planteé que iba a dedicarme a la música. Eso fue hace 21 años.”
Así, decidió dejar atrás su trabajo como mensajero en bicicleta y, sin recursos económicos, comenzó a producir shows de diversos géneros y a asumir el rol de manager. A lo largo de dos décadas, acompañó a bandas reconocidas como Damas Gratis, Rata Blanca, Cielo Razzo, Dos Minutos y Ciro Pertusi.
A pesar de su éxito, sentía que le hacía falta algo: “Amo a Argentina y al fútbol. Quería crear una oportunidad para viajar a lugares que de otro modo no podría conocer y representar el club de barrio de nuestro país, de donde nacieron figuras como Maradona y Messi, llevándolos a otros rincones del mundo.”
Fue entonces que se asoció con Tainy, un reconocido productor que trabajó con Daddy Yankee, y juntos fundaron “La Diez”, una fiesta que refuerza la herencia cultural argentina y de los clubes barriales. En las distintas latitudes, desde Egipto hasta Japón, suena con el mismo fervor









