En un video publicado en su canal de YouTube, el profesional destacó: “Una de las cosas que la gente piensa, y que no es verdad, es que ellos creen que no vamos a volver nunca más a casa”.
En realidad, los gatos son animales de hábitos y comprenden que la ausencia de sus cuidadores es temporal. Forman lazos de apego seguro y suelen mostrar su alegría a través de maullidos y restregones al ver regresar a sus dueños. “Saben que aunque nosotros no estemos en casa, estamos en otro sitio y seguimos existiendo”, explicó el veterinario.
Gutiérrez planteó diversas hipótesis sobre cómo los gatos perciben las actividades de sus dueños durante su ausencia. La primera teoría se relaciona con la alimentación: para un gato, salir de casa podría significar ir en busca de comida. El veterinario observó que, en su entorno natural, solo tres de cada diez intentos de caza tienen éxito, lo que podría llevarles a pensar que a los humanos también les resulta complicado conseguir alimento. Si el dueño regresa con bolsas, el gato confirmaría esta suposición; en cambio, si vuelve con las manos vacías, podría interpretarlo como un fracaso en su caza.
Otra hipótesis se vincula a la territorialidad. Los gatos pasan gran parte de su tiempo patrullando su espacio y pueden recorrer entre 5 y 7 kilómetros diarios en esa actividad. Por lo tanto, no sería sorprendente que interpreten las largas ausencias de sus dueños como un intento de asegurar que su territorio esté protegido. “No es descabellado que piensen que nuestras largas ausencias se deben a que estamos asegurándonos de que ningún intruso entre en nuestro territorio”, sostuvo Gutiérrez.
Una tercera posibilidad, menos favorable para el gato, es que relacione la salida con un viaje al veterinario, ya que muchos felinos de interior solo conocen un destino fuera del hogar: la clínica.
A pesar de todas estas teorías, el veterinario enfatizó que es probable que los gatos no se cuestionen nada tan complejo. “Nuestros gatos no se plantean absolutamente nada, solamente saben que sales de casa y que ya volverás”, resumió. Para la mayoría de ellos, ese tiempo a solas suele ser una oportunidad para relajarse: los felinos aprovechan un entorno seguro para dormir y desconectarse.
No obstante, no todos los gatos experimentan la soledad de la misma forma. Aproximadamente el 13% muestra signos de ansiedad por separación, manifestando comportamientos como maullidos excesivos o actitudes destructivas. En contraste, la gran mayoría simplemente se relaja a la espera del regreso de su dueño.









