Desde el principio, Boca sabía que no podía permitirse otro traspié, especialmente en un contexto donde River Plate se prepara para una nueva final. El ambiente en La Bombonera, marcado por la urgencia y la expectativa, reflejaba la importancia de este encuentro. En caso de derrota, el club corría el riesgo de quedar al borde de su primera eliminación en la fase de grupos de la Libertadores desde 1994. Sin embargo, había un detalle que relajaba un poco a los aficionados: en el partido de ida, aunque Adam Bareiro había sido expulsado, la actuación había sido equilibrada y Cruzeiro ganó por la mínima, sugiriendo que el escenario podría cambiar en casa. Efectivamente, el encuentro tuvo varios momentos que recordaban al anterior en Brasil, aunque con un Boca más activo y motivado por la necesidad de una victoria.
Boca, manteniendo su alineación de doble delantero a pesar de la ausencia de Bareiro, buscó tomar la iniciativa desde el inicio, con la intención de anotar rápidamente y aliviar la presión que sentían sus aficionados. Cruzeiro, por su parte, demostró tener un buen manejo del balón y capacidad para desarticular la presión de Boca con pases rápidos, aunque su ataque permaneció poco contundente, limitado a algunas jugadas aisladas. Matheus Pereira y Kaio Jorge exhibieron destellos de calidad, aunque no lograron concretar en el arco rival.
No obstante, Boca no permitió que Cruzeiro se asentara en el juego y se apoderó del campo contrario, con sus laterales avanzando y Tomás Aranda mostrando una presencia activa en la construcción del juego, enfocado más en generar juego que en finalizar. Aranda fue fundamental para que el equipo mantuviera la circulación del balón y abriera espacios, especialmente por la banda izquierda, donde Lautaro Blanco emergió como una de las principales opciones ofensivas de Boca en la primera mitad. Durante ese periodo, el arquero Otávio se destacó como figura clave, realizando atajadas decisivas frente a Miguel Merentiel, Blanco y dos intentos de Milton Giménez, quien fue titular a pesar de tener una molestia en el tobillo izquierdo. Finalmente, Boca consiguió adelantarse en el marcador mediante una jugada de balón parado, un recurso que ya había utilizado con éxito anteriormente.








