En estos casos, la Ley de Contrato de Trabajo establece que el empleado conserva su remuneración durante un período determinado. La extensión de la licencia paga depende principalmente de la antigüedad del trabajador y de si tiene cargas de familia.
Durante ese período, la remuneración debe mantenerse en los mismos términos que si la persona estuviera trabajando. Esto incluye el salario básico correspondiente a su categoría y los aumentos derivados de negociaciones paritarias que se produzcan mientras dure la licencia.
También deben contemplarse los componentes variables del ingreso. Cuando existen comisiones, bonos u otros conceptos de este tipo, el cálculo se realiza tomando como referencia el promedio de los seis meses anteriores. A su vez, los beneficios en especie que recibía el trabajador, como comedor o viáticos, deben ser considerados para evitar una disminución de sus ingresos reales.
La normativa incorporó en 2026 nuevas exigencias vinculadas con la gestión de estas licencias. Una de ellas es la obligación del trabajador de comunicar su enfermedad el mismo día en que se ausenta. Si no realiza el aviso, puede perder el derecho al pago correspondiente, salvo que pueda demostrar que una situación de fuerza mayor le impidió comunicarse.
También adquirió relevancia el certificado médico digital. La documentación debe incluir el diagnóstico, el tratamiento indicado y el período de reposo, además de contar con firma digital mediante una plataforma autorizada. De esta manera, el certificado manuscrito dejó de ser suficiente bajo las nuevas condiciones mencionadas.
El empleador, por su parte, conserva la facultad de controlar el estado de salud del trabajador mediante un médico. Si existe una diferencia entre las indicaciones de los profesionales, por ejemplo, cuando el médico del empleado recomienda continuar con el reposo y el médico de la empresa considera que está en condiciones de regresar, se debe recurrir a una junta médica en una institución reconocida. Los gastos derivados de ese procedimiento quedan a cargo del empleador.
La licencia paga tiene un límite determinado por la antigüedad y las cargas familiares. Una vez que se agota ese período —que puede ser de tres, seis o doce meses según cada situación— comienza una etapa diferente: la reserva del puesto de trabajo.
Durante ese período, el empleador debe conservar el puesto durante un año adicional, aunque deja de estar obligado a pagar el salario. Una vez cumplido ese plazo, cualquiera de las partes puede dar por terminado el vínculo laboral sin que corresponda una indemnización por despido.
Otro de los cambios señalados para 2026 se relaciona con las enfermedades que aparecen durante las vacaciones. Si un trabajador se enferma mientras se encuentra de descanso, comunica la situación y presenta la documentación necesaria para que pueda ser controlado por el empleador, el período de vacaciones se interrumpe.
En ese caso, los días de descanso que quedaron pendientes pueden ser utilizados posteriormente, una vez que el trabajador obtenga el alta médica.
De esta manera, las licencias por enfermedades o accidentes ajenos al trabajo contemplan tanto la continuidad de la remuneración durante un período determinado como obligaciones específicas para ambas partes. El cumplimiento de los avisos y la documentación médica resulta central para acreditar la situación y activar los mecanismos previstos.









