“Antes yo te decía, vos tenés que tener el colesterol por debajo de 200. Hoy tengo que hacerle un riesgo, le saco un riesgo, veo un riesgo y veo qué hago”, dijo el entrevistado al explicar la gestión actual de la salud cardiovascular en el ámbito profesional.
Para ilustrar el funcionamiento del colesterol en el organismo, el especialista comparó las arterias con una autopista en la que circulan diferentes tipos de vehículos. Según su explicación, el colesterol bueno actúa como un “camioncito que va agarrando de la pared el colesterol y se lo lleva al hígado”, mientras que el colesterol malo tiende a depositarse en las paredes arteriales.
Sin embargo, la presencia de un tercer elemento, la lipoproteína A o Lp(a), incrementa notablemente el riesgo cardiovascular. Tartaglione subraya la importancia de realizar un examen específico: “Si tenés esto, tenés que hacértelo una vez en la vida. Te tienen que medir lipoproteína A. Tiene un componente genético”.
El cardiólogo advirtió que la evaluación del riesgo es un proceso técnico fundamental para determinar la agresividad del tratamiento. En pacientes con riesgo bajo, el objetivo es mantener el colesterol LDL por debajo de 100 mg/dl; en cambio, si el riesgo es alto, la meta se reduce a 70 mg/dl.
Para aquellos con antecedentes de eventos cardíacos o infartos, la recomendación es aún más rigurosa: “Tenés que llevarlo menos de 55”, enfatizó. Estas metas se establecen tomando en cuenta factores como la diabetes, la hipertensión, el tabaquismo y el estrés.
Uno de los aspectos críticos mencionados por el doctor es el uso de medicación y sus posibles efectos adversos. En relación con los dolores musculares que pueden ocasionar las estatinas, aclaró que este síntoma afecta aproximadamente al 20% de los pacientes.
En estos casos, la medicina ha avanzado hacia alternativas como el ácido bempedoico. “Se cambia por otro medicamento nuevo últimamente que se llama ácido bempedoico, pero esto siempre consulta a tu médico”, advirtió Tartaglione.
En relación a los hábitos alimenticios, el especialista recomendó: “Comé lo que venga de la tierra, comé lo que del sol, hacé la dieta Mediterránea”. Esta dieta, junto con un sueño reparador, un adecuado control del peso y la total abstinencia de tabaco, constituye un fundamento esencial en el control del colesterol.
Respecto al tabaquismo, el cardiólogo enfatizó el efecto nocivo de este hábito: “Cada vez que fumás, estás pensando en cucarachas, cada vez que fumás apretás la arteria con cada pitada que vos das”.









