El especialista destacó que “No hay que ser mejor que otros, sino mejor que ayer; la competencia es con uno mismo” y señaló que es fundamental que las personas aprendan a filtrar los estímulos del día a día para mitigar la carga de estrés, la cual afecta en silencio la salud física.
De acuerdo con López Rosetti, el estrés crónico provoca lo que él describe como una “inflamación de bajo grado” en el organismo, una condición comparable a tener un chichón interno. Este estado proinflamatorio, que comúnmente se refiere como “hacerse mala sangre”, puede ser reducido si se adopta una perspectiva estoica frente a las frustraciones cotidianas.
“El día es una tanza de pesca con muchos anzuelos. El estresado se especializa en tragárselos; el que maneja el estrés evita los anzuelos”, ilustró.
El médico considera que la medicina no debería limitarse a la administración de medicamentos, sino que también debería integrar enfoques filosóficos para afrontar la realidad: “Lo que te estresa hoy, probablemente, no debiera estresarte. Y el abordaje de esa realidad para que no te estrese, seguramente, tiene más que ver con la filosofía de vida que con un ansiolítico”.
Además, el doctor enfatizó la relevancia del ejercicio físico como una herramienta esencial en el tratamiento del desánimo y la depresión. Tanto las actividades aeróbicas, como caminar rápido o trotar, como los ejercicios de musculación, son cruciales en este contexto.
Respecto a la cantidad de ejercicio recomendable para obtener resultados clínicos, destacó que la Organización Mundial de la Salud sugiere realizar 150 minutos semanales de actividad aeróbica, es decir, caminar treinta minutos durante cinco días de la semana. En casos de depresión diagnosticada, los efectos positivos suelen manifestarse después de un período de adaptación biológica de entre cuatro y ocho semanas.
Sin embargo, ante episodios de tristeza o frustración temporal relacionados con la experiencia emocional, la respuesta al movimiento es mucho más rápida. En estas circunstancias, el especialista subrayó que “el movimiento es un medicamento” que puede revertir la sensación de decaimiento en solo unos días.
El médico, que sigue trabajando en el sector público de salud, resaltó la importancia de la enseñanza y el contacto directo con los pacientes para revitalizar su vocación, siempre recordando que en medicina, el enfoque debe estar en la persona y no únicamente en la patología.









