“Facu es un chico feliz, compañero, disfruta de sus logros y también de los de sus compañeros”, comentó su madre, Julieta Luna.
A diario, Facundo combina su educación en una escuela de José Mármol con diferentes terapias, entrenamiento, hidrotanatación y actividades como danza urbana y reguetón en el grupo Verte Volar de Almirante Brown.
El deporte es fundamental en su vida. Su amor por la natación adaptada comenzó cuando su entrenador, Fernando Mihovich, integrante de la selección nacional de natación paralímpica, le propuso participar en los Juegos Bonaerenses. Facundo aceptó el desafío y ganó una medalla de oro. “Ahí entendimos lo importante que es confiar en profesores que dan su corazón para ver brillar a alguien más”, recordó su madre. Este momento fue clave para la familia, ya que descubrieron que Facundo podía afrontar nuevos desafíos.
Dos años antes de terminar la secundaria, la familia empezó a planear cómo hacer realidad el sueño de Facundo. Se dieron cuenta de que el viaje elegido por sus compañeros no ofrecía las condiciones necesarias para que él pudiera viajar con seguridad. “Facu necesitaba el 100% de adaptación y no nos generaba confianza”, declaró Julieta. Sin embargo, el deseo de Facundo seguía latente, ya que cada día mencionaba su anhelo de esquiar en Bariloche a sus terapeutas.
Cuando llegó el último año de secundaria, sus padres decidieron transformar el viaje de egresados en una aventura familiar junto a sus hermanos. Buscaron un hotel adaptado y alternativas que le permitieran a Facundo esquiar. Para celebrar la ocasión, prepararon buzos personalizados que decían “Promo 2026 Facu” y una bandera para acompañarlo en esta nueva experiencia.
Fue entonces cuando encontraron la Fundación Desafío Bariloche. A través de un contacto, su madre se comunicó con Martín Saccomanno, uno de los representantes, quien les aseguró que Facundo podría cumplir su sueño. “Nos llegó un mensaje por Instagram pidiendo más información sobre nuestros servicios. Cuando vi la foto de perfil, ya presentía que iba a ser una historia linda”, recordó Martín.
La familia tuvo que coordinar muchos aspectos para hacer posible el viaje. Julieta expresó su intención de buscar soluciones, y desde la fundación decidieron apoyarlos en cada paso. “Pensamos que el esquí no tenía que ser otro problema, sino una linda solución”, puntualizó Martín.
Finalmente, el esperado día llegó en el cerro Catedral. Desde temprano, el equipo de la fundación se comunicó con la familia para recibirlos y guiarlos desde el estacionamiento. Le colocaron esquíes adaptados a la silla de ruedas de Facundo y le explicaron cómo sería la experiencia. Los instructores le brindaron atención personal, escucharon sus preguntas y ajustaron el equipo para que fuera cómodo durante su primer descenso.
“Ahí dije: Facu está en el lugar y con las personas correctas para cumplir su sueño de esquiar”, recordó Julieta con emoción.
Para Martín, las experiencias más significativas son aquellas que involucran a toda la familia. “Creemos que el esquí, la montaña y la inclusión son siempre mejor rodeados de la gente que uno quiere”, resaltó.
Facundo llegó a la cima y tuvo la oportunidad de esquiar por primera vez. “Cuando lo vimos llegar, a su mamá se le caían las lágrimas en una mezcla de felicidad y temor. No podía creer lo que estaba ocurriendo”, recordó Martín.
Para la familia de Facundo, no fue solo un viaje, sino la realización de un sueño que parecía inalcanzable durante mucho tiempo, celebrando también todo lo que Facu logró a lo largo de los años. “La escuela curó algo que la medicina no puede por ahora”, afirmó su madre al reflexionar sobre el impacto de la educación en la vida de Facundo, permitiéndole estudiar junto a otros niños y construir un camino con más oportunidades.
Este relato también envía un mensaje a otras familias: “Un diagnóstico no es el final, es un comienzo diferente”, enfatizó Julieta. Para ellos, encontrar espacios adaptados demuestra que muchas personas con discapacidad pueden alcanzar sus sueños cuando cuentan con el apoyo adecuado y las oportunidades necesarias.
Actualmente, Facundo ya está pensando en nuevos desafíos. Su próximo anhelo es convertirse en piloto o copiloto de un auto de carreras, ya que es fanático de la Fórmula 1 y de Franco Colapinto. Mientras tanto, disfrutan de cada uno de sus logros junto a su familia, que asegura que verle brillar es “el mayor placer”.








