La selección argentina, tras un tenso partido, logró acceder a los octavos de final al vencer al conjunto africano por 3 a 2. Sin embargo, el resultado positivo se explica más por la calidad individual de sus jugadores y el espíritu del equipo que por su desempeño en la cancha.
Es claro que es necesario realizar ajustes, y el director técnico está bien familiarizado con el enfoque a seguir. Scaloni ya mostró su capacidad de reacción en Qatar después de la derrota ante Arabia Saudita en un momento de alta presión. Aunque ahora se enfrentan a una fase distinta del torneo, las similitudes con aquellas circunstancias son notables.
El triunfo angustioso ante la selección de Cabo Verde dejó una sensación agridulce al interrumpir una racha de victorias continuas. Los triunfos acumulados frente a Argelia, Austria y Jordania pertenecen al pasado. Ahora, es hora de corregir el rumbo.
Se anticipa, como mínimo, un cambio en cada línea, con especial atención al mediocampo que fue objeto de críticas. Scaloni ha identificado tres errores fundamentales en esa área: una gestión lenta del balón, la incapacidad para hacer pases filtrados a los delanteros y la falta de presión colectiva que hizo que el equipo pareciera susceptible a los ataques de Cabo Verde.
Es esencial señalar que, aunque habrá modificaciones en los nombres, la filosofía de juego se mantendrá. Argentina buscará volver a controlar el juego a través de la posesión del balón, pero con la inclusión de Leandro Paredes, se espera que el equipo sea más incisivo al sortear la defensa rival. El objetivo es lograr transiciones rápidas que renueven la energía del equipo y le permitan clasificarse entre los mejores ocho del Mundial sin complicaciones.
El probable once inicial incluirá a Emiliano Martínez; Nahuel Molina, Cristian Romero, Lisandro Martínez, Nicolás Tagliafico; Rodrigo De Paul, Leandro Paredes, Alexis Mac Allister y Enzo Fernández; junto a Lionel Messi y Julián Álvarez.









