La oficialización de esta medida se realizó a través de la Disposición 10/2026 emitida por la Secretaría de Transporte, dependiente del Ministerio de Economía, lo que permite a la firma operar en modalidad de autoprestación, es decir, brindar servicios de manera exclusiva para sus propias aeronaves.
Las operaciones permitidas abarcan tareas fundamentales en tierra, tales como el remolque y guiado de aeronaves, suministro de energía eléctrica, asistencia a pasajeros, apoyo en embarque y desembarque, así como la manipulación de equipaje y carga, entre otras actividades operativas.
La autorización a las nuevas empresas es parte de una estrategia gubernamental destinada a desregular el mercado de servicios aeroportuarios, tradicionalmente controlado por unos pocos actores. Con este enfoque, se busca aumentar la cantidad de proveedores, reducir costos operativos y mejorar la eficiencia del sistema aeroportuario.
Desde el lanzamiento de esta política, se han autorizado compañías como American Jet, Global Protection Service S.A., Fly Seg, Air Class Cargo, Handyway Cargo S.A., Escalum Investment S.A., MNZS S.A., Jet Handling FBO S.A., Swissport Argentina S.A., Acciona Servicios Argentina S.A., Crossracer Ramp y TALMA.
No obstante, fuentes del sector indican que solo una parte de estas empresas ha comenzado a operar activamente, lo que pone de manifiesto que el proceso de apertura todavía está en marcha.
Expertos en el ámbito aerocomercial subrayan que la liberalización de los servicios de rampa —que comprenden todas las tareas de asistencia en tierra— es un paso crucial para facilitar la llegada de nuevas aerolíneas y aumentar la competitividad del mercado, alineándose con políticas implementadas en otros países de la región.
Milenium Air centrará sus operaciones en el aeropuerto de Salta, enfocándose principalmente en ofrecer soporte logístico a la actividad minera, uno de los sectores más dinámicos en el norte argentino.
La región, que forma parte del denominado “triángulo del litio”, ha visto un crecimiento sostenido en inversiones relacionadas con este mineral estratégico, lo que crea una demanda de mayores capacidades logísticas y de transporte aéreo.
En este contexto, la inclusión de servicios especializados de rampa y asistencia aeroportuaria podría mejorar la conectividad y facilitar el traslado de personal, insumos y equipos ligados a la actividad extractiva.
La política de apertura del sector aerocomercial también abarca acuerdos bilaterales para incrementar frecuencias de vuelos internacionales, flexibilización de rutas y nuevas condiciones para operadores privados.
Fuentes del sector han indicado que, junto con la desregulación de los servicios en tierra, estas medidas buscan revertir años de restricciones que limitaron el desarrollo del transporte aéreo en el país y encarecieron los costos operativos.
Sin embargo, los sindicatos relacionados con el sector aeroportuario han planteado preocupaciones sobre el impacto de estas reformas en el empleo y las condiciones laborales, lo que podría traer tensiones durante la implementación.
El principal reto de la apertura será asegurar que más empresas comiencen a operar efectivamente en los distintos aeropuertos del país, manteniendo al mismo tiempo los estándares de seguridad requeridos por la normativa internacional.
Especialistas coinciden en que una mayor competencia podría traducirse en mejores servicios y menores costos, pero advierten que el éxito de la medida dependerá de la capacidad del Estado para regular el mercado y asegurar condiciones equitativas para todos los operadores.
Con trece empresas ya autorizadas y nuevas solicitudes en proceso de evaluación, el sector aerocomercial argentino se encuentra en una fase de transformación, con expectativas de fortalecer su capacidad operativa y apoyar el crecimiento de actividades estratégicas como el turismo y la minería.









